Cuarentenas totales, restricciones por ciudades, cierres de negocios o confinamiento voluntario.

Salvo algunas excepciones, prácticamente todos los países de América Latina han adoptado medidas para intentar frenar el contagio del coronavirus.

Unas son más estrictas que otras, pero en general buscan limitar el contacto entre personas, y en la mayoría de los casos han derivado en el cierre de locales y espacios públicos y en la cancelación de eventos.

Han causado, en definitiva, un parón en la actividad económica y, en consecuencia, la pérdida de empleo e ingresos para una gran parte de la población.

El paso de los días y la falta de una idea clara de cuándo se va a salir de esta situación generan un malestar social que ha dado lugar a protestas ciudadanas en varios países de la región, en forma de bloqueos, cacerolazos o marchas callejeras.

La principal reclamación de los manifestantes es que los gobiernos aporten los recursos indispensables para cubrir sus necesidades básicas durante el período de aislamiento.

Sin embargo, hay matices entre las diferentes movilizaciones. Te contamos cuáles son las más destacadas.

Brasil: el presidente a la cabeza

Comenzamos por Brasil, que se encuentra en una situación muy particular porque es su propio presidente, Jair Bolsonaro, quien lidera las protestas en contra de la cuarentena, en oposición a varios gobernadores estatales e incluso a las autoridades sanitarias.

Un enfrentamiento que llevó al cese el 16 de abril del ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta.

El pasado domingo, Bolsonaro asistió a un encuentro público en el que cargó contra las normas de confinamiento ante el clamor de sus partidarios, que se sumaron a caravanas políticas por todo el país.

Subido a una camioneta frente al cuartel general del ejército en la capital, Brasilia, el presidente pronunció un controvertido discurso en el que dijo que no está dispuesto “a negociar con el Congreso”.

Esa misma noche, 20 gobernadores difundieron una carta pública en defensa de la democracia. También hubo reacciones similares del presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, y de varios magistrados del Tribunal Supremo.

Un día después, menos combativo, Bolsonaro señaló que espera que esta sea la última semana con restricciones por considerar que es una política errónea que elimina empleos y “también mata”.

Brasil tiene más casos de coronavirus que cualquier otro país de América Latina, con más de 38.000 contagios y más de 2.400 muertes hasta el martes 21 de abril.

Colombia: trapos rojos en las ventanas

Las protestas en Colombia han surgido en varias ciudades y zonas rurales del país y se dan en distintas modalidades: bloqueos de calles, cacerolazos y trapos rojos en las ventanas para exigir ayudas económicas y alimenticias.

Esta prenda sirve como grito de auxilio en la fachada de muchos vecinos y empieza a esparcirse por Colombia como un nuevo símbolo de protesta contra la pobreza que vive el país.

El gobierno de Iván Duque anunció el pasado marzo un paquete de ayudas a base de subsidios, créditos blandos y suspensión de pagos, pero las medidas no son suficientes en un país donde la mitad del empleo es informal.

“Ahora todo dio un giro”, le dijo Ruth Grisales, vecina de Soacha, al corresponsal de BBC Mundo en Colombia, Daniel Pardo.

“Mis trabajos se terminaron y ninguno de los patrones se ha dedicado ni a llamarme a preguntar cómo estoy”.

Más de 20 días después del inicio de la cuarentena, sectores de la población decidieron salir a la calle para exigirle al presiden las ayudas prometidas.

Bolivia: acusaciones entre gobierno y oposición

El malestar en Bolivia tiene un componente fundamentalmente económico, pero también otro de carácter político.

Las familias que viven de pequeños negocios de venta callejera o trabajan en casas ajenas se han quedado sin fuentes de ingresos, lo que ha dado lugar a diferentes protestas.

Las movilizaciones comenzaron a producirse a principios de abril, cuando habitantes de la ciudad de El Alto y vecinos de la zona sur de Cochabamba incumplieron las restricciones y salieron a las calles para exigir la entrega de bonos y alimentos.

“Tenemos hambre, tenemos hambre”, exclamaban los manifestantes.

En este contexto, y aquí aparece el elemento político, el gobierno interino de Jeanine Áñez acusó al expresidente Evo Morales, actualmente en Argentina, de alentar las protestas.

Chile: la sombra del descontento de fin de año

Chile despidió 2019 en plena conmoción social tras meses de movilizaciones que se iniciaron a finales de octubre por la subida del precio del billete de metro de la capital, Santiago.

Aquel descontento inicial dio lugar a meses de protestas en las que se exigían mejoras de carácter social, económico, educativo y político.

Las revueltas no se detuvieron tampoco tras la convocatoria por parte del gobierno de Sebastián Piñera de un referéndum para estudiar el cambio de la Constitución.

Pero llegó el coronavirus y, aunque la cuarentena en Chile no es total sino por zonas, se frenaron las protestas.

Hasta este lunes, cuando una concentración en la emblemática Plaza Italia de Santiago dejó al menos 14 detenidos, según informó la policía, que justificó su intervención por las actuales restricciones a las reuniones de más de 50 personas.

Los reclamos se trasladaron a las redes sociales, donde numerosos usuarios se quejaron de que un bono anunciado por el gobierno para el 60% de las personas más desfavorecidas contiene unas condiciones que impedirán que lo reciban todos los que lo merecen.

México: demanda de equipos de protección

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha sido criticado desde algunos sectores por no haber tomado medidas drásticas para contrarrestar el embate del coronavirus.

En lugar de un confinamiento total obligatorio y el consabido distanciamiento social, AMLO defiende que se mantenga una “sana distancia”.

Esta semana, México entró en una “fase de ascenso rápido” y pasó de contar 5.000 casos confirmados el lunes 13 de abril a los más de 8.700 reportados este pasado lunes 20 de abril, según los datos de la Secretaría de Salud.

La nueva fase implica la suspensión de todas las actividades laborales no esenciales. Se mantiene además la suspensión de actividades en espacios públicos como parques, plazas comerciales, playas o centros deportivos y religiosos.

Este giro aún no ha dado lugar a protestas significativas, pero sí ha dejado imágenes de trabajadores en paro para protestar por la falta de equipos de protección frente al contagio.

Venezuela: la falta de gasolina prende las protestas

En el contexto actual de crisis sanitaria, la falta de gasolina -para la que los expertos no atisban una solución a corto plazo- puede tener graves consecuencias.

Unas consecuencias que ya se sienten en Petare, el barrio popular más grande de Venezuela, donde el periodista de BBC Mundo Daniel García conoció a Manuela, una mujer de 54 años a la que la cuarentena obliga a quedarse en casa.

“No salgo a comprar porque como no trabajo, no tengo real”, explicó. Y es que la crisis del coronavirus la dejó sin su fuente de ingresos: limpiar casas de clase media dos días por semana.

La tensión ha ido creciendo de tal forma que la semana pasada cientos de personas rompieron la “cuarentena social y radical” en distintos lugares del país para protestar por esta situación.

El Salvador: de los elogios a las movilizaciones

Los salvadoreños también han salido a las calles en las últimas semanas para denunciar la falta de alimentos y lo que consideran un incumplimiento de lo prometido por el gobierno de Nayib Bukele.

En el país centroamericano, que está en cuarentena total desde el pasado 21 de marzo, el presidente Bukele aprobó un ambicioso plan de estímulo económico que fue elogiado dentro y fuera de sus fronteras.

Sin embargo, los elogios se transformaron en protestas callejeras ante el cierre de los centros en los que se repartían subsidios de ayuda por un valor de US$300 para comprar alimentos.

Otros países de la región también son testigos de la difusión de críticas y denuncias a través de redes sociales, medios de comunicación o desde los balcones, lo que pone de manifiesto el enorme reto que supone mantener en cuarentena a millones de personas que mayoritariamente viven al día.

[BBC]

Por Nabih Yussef

Con los votos escrutados, Brasil ya tiene el nombre de su próximo presidente. Se trata del ex capitán militar Jair Bolsonaro (PSL) que venció al progresista Fernando Haddad (PT) por un margen de 10 puntos. En el ballotage, se confirmaron los resultados de muchas encuestadoras que daban a Bolsonaro como presidente de la república. De esta manera, el candidato del Partido Social Liberal lograba el 55% frente al porcentaje obtenido por el delfín del ex presidente Lula Da Silva, con 44% del total de sufragios. A pesar de la dicotomía electoral y la discusión subida de tono, al menos un tercio de la población brasileña habilitada para votar, no concurrió a las urnas.

Con un uso escaso de tiempo de televisión de solo 8 segundos, Bolsonaro utilizó las redes sociales al alcance de todos para llevar su mensaje proselitista. La falta de fondos electorales y de partido político, no fueron obstáculos suficientes para sacarlo del juego. Ni si quiera la herida de navaja sufrida durante la campaña impidió que Bolsonaro se convirtiera en el 38° presidente de la historia brasileña.

La llegada de un ex militar al Palacio do Planalto (casa del Ejecutivo), no es nueva en la política brasileña. Más allá de los gobiernos de facto, el gigante sudamericano eligió a los ex militares Hermes Rodrigues da Fonseca (1910-14) y Eurico Gaspar Dutra (1946-51) como presidentes constitucionales. Sin embargo, la llegada de Jair Bolsonaro sobresale frente a sus pares, por su estilo personal, sus polémicas declaraciones y su radicalidad política. De llevar a cabo el plan de gobierno anunciado durante la campaña, la región (y principalmente Argentina), deberán preparase para el regreso de las hipótesis de conflicto en la centralidad del diseño de sus políticas exteriores.

Los desafíos a la seguridad de Argentina no se presentan de manera tradicional, como las viejas hipótesis de conflicto de carácter militar, donde el territorio y los recursos naturales formaban parte troncal de la amenaza. Sino más bien, se presentan como desafíos difusos que posiblemente serán efectos colaterales de la política pública que Bolsonaro emprenda puertas adentro del país. Jurisdicción donde el gobierno argentino no podrá inmiscuirse por tratarse de cuestiones que hacen a la política interna brasileña. No obstante, no preparar y prevenir los efectos indirectos que surgirán de ellas, podría costarle a la Casa Rosada incontables dolores de cabeza. Con esto, no se busca magnificar los desafíos de seguridad ni requerir la agresión preventiva de nuestras instituciones. Sino por el contrario, preparar los esquemas de políticas públicas para lograr paliar las consecuencias negativas desde este lado de la frontera.

Los desafíos de seguridad para Argentina

Al término de los resultados electorales, el Observatorio del Clima, red que reúne más de 40 organizaciones ambientalistas de la sociedad civil, emitió un comunicado donde destaca el “retroceso civilizatorio anunciado y reafirmado por Bolsonaro y sus asesores” en materia de políticas públicas ambientales. Anticipando que “(…) donde existiera una amenaza, seremos la resistencia”, concluye el documento. El presidente electo ha sostenido que eliminará el ministerio de Medio Ambiente del Estado y que sacará a Brasil del Acuerdo de París sobre reducción de emisiones de gases para frenar el calentamiento global, si no se cumpliera con absurdas modificaciones que demandase Brasilia. Principalmente, la eliminación de zonas declaradas reservas naturales e indígenas para dar lugar a la agricultura intensiva. Una política que podría causar la ruina de áreas de biodiversidad compleja como las que comparte Brasil con Argentina en la frontera nordeste. Una voracidad que, de ejecutarse en la proximidad de nuestras fronteras, tendría resultados irreversibles para nuestro ecosistema.

Al igual que el medio ambiente, la “mano dura” prometida por el presidente electo, podría cambiar la voracidad de nuestra violencia urbana. Bolsonaro ha hecho campaña anunciando que legalizará la portación civil de armas en Brasil. La experiencia de los Estados Unidos y las consecuencias negativas para México, han demostrado que el contrabando de armas ilegales no ha cesado de pasar por la frontera. Lo que ha provocado en los últimos años, un incremento del potencial destructivo de las organizaciones criminales mexicanas. En un país con controles débiles como es Brasil, una masificación del uso de armamento por parte de la población civil, constituirá un reservorio de guerra para las organizaciones delictivas que operan en Argentina. Prevenir estos riesgos, será una tarea espinosa para nuestros recursos de defensa y seguridad, que deberán convivir por un lado, con la compleja trama delictiva de la triple frontera; y por el otro, con el ajuste presupuestario del Estado nacional para cumplir las metas trazadas por el FMI.

Finalmente, la moralidad conservadora del dirigente brasileño, ha dado rienda suelta para que simpatizantes del presidente electo, ejerzan violencia sobre minorías raciales y sexuales en las principales metrópolis del país. Con un ejército de nuevos personajes públicos de ultraderecha en los Estados subnacionales, militantes de los derechos humanos integrarán el nuevo enemigo público de la violencia institucional del Estado. Lo que podrá provocar eventualmente en pedidos de asilo en Argentina o Uruguay, países donde la arquitectura institucional defiende la tolerancia entre la diversidad sexual y racial.

Bolsonaro no da señales de moderar su discurso y ha arremetido contra organizaciones que buscan resolver conflictos internacionales como la Organización de Naciones Unidas, a la que ha tildado de “comunista”, al tiempo que amenazó a su Consejo de Seguridad con retirar la membresía de Brasil de la plataforma multilateral. De continuar en este camino, el nuevo presidente brasileño constituirá un desafío para la seguridad argentina. El gobierno nacional deberá velar por el cumplimiento de los acuerdos internacionales y regionales firmados por Brasil, a los efectos de mantener el apetito político del presidente ultraderechista al vilo del derecho internacional.

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Por Nabih Yussef

Con una sentencia de 218 fojas, el juez Sergio Moro condenó al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva a 9 años y 6 meses de prisión por corrupción pasiva en concurso real con lavado de dinero. En relación a las coimas que el expresidente hubiera cobrado por favores al Grupo OAS Ingeniería, en licitaciones de construcción para Petrobrás, la gigante brasileña de crudo.

Moro entendió que un domicilio de tres plantas en el barrio cerrado Solaris do Guarujá en la costa de São Paulo, habría correspondido al pago de favores indebidos por los servicios de Lula. Sin embargo, la defensa del ex mandatario se opuso a las pruebas recogidas por el Ministerio Público Federal brasileño, ya que el inmueble se encontraría escriturado por el Grupo OAS.

En la sentencia que se adjunta a este artículo, el juez Moro utilizó gran parte del documento para defenderse de las acusaciones de la defensa del expresidente, acusado de perseguir políticamente a Lula y de impulsar una “guerra jurídica” contra el dirigente del PT (Partido de los Trabajadores).

El nexo clave en la conclusión de Moro, recae en un nombre: José Adelmário Pinheiro Filho.

El hombre que acusa a Lula

Mejor conocido como “Léo Pinheiro”, el expresidente del Grupo OAS se encuentra recluido en prisión efectiva en la cárcel de Curitiba (Estado al sur del país), por delitos de corrupción activa, lavado de dinero y asociación ilícita. Es autor intelectual de más de una docena de coimas que el Grupo OAS pagó a distintos actores políticos brasileños; ¿el motivo? la adquisición de proyectos de infraestructura en licitaciones fraudulentas. Sin embargo, un consorcio de periodistas compuesto por Justi, Dionísio y Novaes reconoció tener acceso al celular de Léo Pinheiro donde aparecían mensajes con interlocutores del Poder Judicial. Lo que deja en evidencia la amplia red de contactos e influencias del ejecutivo de OAS, y sus vínculos con operadores judiciales.[1]

El grupo empresario posee servicios de ingeniería e infraestructura en más de 22 países de Latinoamérica y África, pagando favores políticos como política corporativa para la adquisición de proyectos de infraestructuras sobrefacturados.

Pinherio acusó a Lula frente al juez Moro, confesando todos los crímenes sin un acuerdo previo de reducción de condena por su colaboración.[2] En su declaración, argumenta que el departamento triplex fue otorgado a Lula da Silva y a su esposa como coima, y que incluso las remodelaciones del inmueble habrían sido solicitadas por la familia del ex mandatario, en un costo total que supera el millón de dólares. No obstante, reconoció que el inmueble se encuentra escriturado a nombre del grupo OAS, motivo por el cual la defensa solicitó la improcedencia de la prueba.

Las imputaciones a Lula

El Ministerio Público Federal acusa a Lula de participar de las coimas del Grupo OAS, contabilizadas en un total de US$27,3 millones de dólares, de los cuales US$1,2 millones fueron materializados por el departamento de tres pisos y sus remodelaciones. Lo que se traduce en corrupción pasiva por la recepción de coimas, y lavado de dinero a través del inmueble.

Dentro de la acusación, la sentencia dejó afuera a Marisa Letícia Rocco, esposa de Lula fallecida en febrero pasado. La ex primera dama tuvo complicaciones de salud a raíz de las presiones judiciales que pesaban en contra de la familia. Es por eso que la sentencia declaró la “extinción de punibilidad” a la fallecida.

Por otra parte, Lula es acusado de nominar a Directores de Petrobrás encargados de recaudar las coimas de la petrolera para el PT. Pese a que se encuentra dentro de las atribuciones del Ejecutivo, la nominación de los directores.

Lula contra todos

El dirigente “petista” acusó a Moro de exceso de autoridad, por animosidad manifiesta contra Lula y por filtrar a la prensa brasileña, información sensible preparando el terreno para las acusaciones. Lula arremetió “la Revista Veja sabe las cosas tres días antes de cuando sucederán, y mis abogados tienen que venir aquí a implorar que le den información”, en alusión al tribunal que regentea Moro.

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Existen serias sospechas de que las filtraciones de audios privados de Lula a la prensa brasileña, provinieron directamente de la oficina de Moro. Lo que constituye una práctica ilegal generalizada de los tribunales latinoamericanos, para devolver favores a la prensa o comprar su inmunidad mediática. Al igual que estas filtraciones, en Argentina, los principales medios oficialistas han publicado audios de la expresidente Cristina Fernández de Kirchner en conversaciones privadas con su secretario inmediato en repetidas ocasiones. Práctica que parece no provocar la indignación de la prensa, ni ocupar ninguna tapa condenatoria.

El quiebre en el sigilo de la investigación por las filtraciones, toma vía judicial propia pese a que resulta dudosa la continuidad de la investigación. Mucho más cuando se considera la atención que suscita actualmente la condena de Lula por más de 9 años y su posible confirmación por el tribunal de alzada.

Para Moro, las acusaciones de los abogados son simplemente “estrategias de dilatación de la defensa”, buscando presentar a Lula como “víctima de una guerra jurídica inexistente”, aduce el juez en el documento al que tuvo acceso el Conclusión y el Consejo de Estudios Interdisciplinarios Económicos y Políticos (CEIEP).

Repercusiones del fallo

El grupo empresarial envuelto en las coimas pone en jaque más de una docena de proyectos de construcción de infraestructura en países latinoamericanos. Casi un espejo de lo sucedido con la constructora Odebrecht, acusada de pagar coimas en Buenos Aires al primo del presidente Macri. Empresa que acaba de anunciar la salida de sus inversiones en Argentina y la venta de su participación en el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento a una empresa de origen italiano.

Mientras tanto, el fallo ha provocado la apreciación de la moneda brasileña (real) y subas en el índice de las acciones de Brasil. El mercado ha respondido positivamente al fallo de Moro, que podría cortar las aspiraciones de “Lula 2018”. La sentencia adversa al PT, y la reciente reforma laboral que flexibiliza las condiciones de contratación, son receptadas positivamente por la dirigencia empresarial brasileña con una agenda propia de cara a lo que se viene.

Hasta la publicación de este artículo, la Cancillería argentina no ha emitido comunicado alguno en alusión a la condena de Lula. Empero, se advierte que el nuevo Canciller Jorge Faurie, mantenga el argumento de la Rosada sobre “el respeto a las instituciones brasileñas y el curso normal de los acontecimientos”. Línea que mantiene un escueto respeto por el actual statu quo en el país vecino.

El destino de Lula

Lula aún no ha quedado inhabilitado para ejercer la función pública y mantiene la libertad, ya que se descarta el peligro de fuga.

Si bien el tribunal de 1° instancia se ha pronunciado, la justicia brasileña necesita de la confirmación del tribunal de alzada para inhabilitar a Lula para ser candidato. En este caso, se trata del Tribunal Regional Federal 4° con sede en Porto Alegre, que deberá resolver la decisión del juez Moro.

El TRF-4° ha sostenido a Moro delante del procedimiento judicial contra Lula y ha descartado por unanimidad las acusaciones de la defensa sobre el accionar improcedente del juez. Lo que hace prever que confirme la instrucción de 1° instancia, dejando a Lula fuera de juego.

El diario Folha de São Paulo parece anticiparse nuevamente a los hechos (como acusó repetidas veces Lula) y ha editorializado sobre la “trayectoria independiente” del tribunal de segunda instancia. Para el influyente medio, el 45% de los casos elevados a la Sala se resolvieron elevando las penas, 20% manteniendo la sanción, 10% redujeron las penas, 15% absolviendo a los condenados y un 10% manteniendo la absolución de 1° instancia.

Lula, favorito en las encuestas para 2018, no tiene un plan B. La absolución de las urnas es lo único que le queda para evitar la cárcel. El único peligro: la celeridad del tribunal de alzada para tratar su caso de manera exprés. El tiempo apremia y se viven momentos decisivos para la política de Brasil.

[1] JUSTI, Adriana; DIONÍSIO, Bibiana; NOVAES, Dulcineia, “Ex-presidente da OAS volta a ser preso pela Lava Jato, diz PF”, G1 Paraná-RPC, Curitiba, septiembre, 2016.

[2] No se descarta sin embargo, que se reduzca la condena de Pinheiro a un tercio, por la colaboración presentada al Juez Moro. Lo que provocó airadas críticas al sistema de “colaboración premiada” que rige en el sistema procesal penal brasileño.

Sentencia completa del Juez Sergio Moro

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En el programa “De esto sí se habla”, se llevó a cabo una mesa de especialistas en política internacional para analizar lo que sucede en Venezuela y Brasil. Los analistas participantes fueron el Profesor Gastón Mutti, la Lic. Alfonsina Gómez y el investigador del CEIEP, Nabih Yussef. Mirá el programa completo aquí.

Por André Barrocal*

Viagem de Michel Temer aos Estados Unidos revelou escanteamento do ministro das Relações Exteriores.

O ministro das Relações Exteriores, José Serra, ameaçou demitir todos os assessores de seu gabinete, exceto um, assim que voltou a Brasília de uma viagem a Nova York, aonde fora acompanhar o presidente Michel Temer. A conferir se as demissões se confirmarão nos próximos dias, mas o rompante é compreensível. Serra regressou enfraquecido dos Estados Unidos, país ao qual sonha atrelar o Brasil.

[highlight]O chanceler foi ignorado na elaboração do discurso presidencial proferido na terça-feira 20 na Assembleia Geral das Nações Unidas, motivo principal da viagem da dupla. [/highlight]Viu Temer assumir posições conflitantes com as suas. Ficou (por opção própria) em um hotel diferente daquele usado pelo chefe e por ministros da comitiva. Ausentou-se de uma histórica reunião global sobre refugiados.

Relegado ao papel de figurante, embora seja um conhecido aspirante à cadeira hoje ocupada por Temer, não surpreende o tucano ter deixado o peemedebista esperando por uma hora em um jantar oferecido pelo presidente no domingo 18.

No pronunciamento perante a Organização das Nações Unidas (ONU), [highlight]Temer adotou um tom mais geopolítico do que comercial, ao contrário da postura vista até aqui em seu ministro da área[/highlight]. E expôs posições que soaram como puxões de orelha no subordinado.

“A integração latino-americana”, disse, é uma “prioridade permanente” do Brasil, não importa que haja “em nossa região governos de diferentes inclinações políticas”.

Lea también “Brasil: modelos de desarrollo y cambio estructuralBrasil: modelos de desarrollo y cambio estructural”

Em seus quatro meses no cargo, Serra tem sido um criador de casos na América Latina. Por razões ideológicas, trabalha abertamente pela derrubada de Nicolás Maduro do governo na Venezuela. Até conseguiu, com um golpe jurídico, impedi-lo de assumir a presidência rotativa do Mercosul.

[highlight]Em sua cruzada contra Maduro, tentou “comprar” o voto do Uruguai no Mercosul, razão para queixas públicas dos uruguaios. [/highlight]Não é à toa que certos ministros fazem piada a portas fechadas: “quando será que Serra convocará tropas para invadir algum vizinho?”.

[highlight]Temer também defendeu a reforma do Conselho de Segurança da ONU, colegiado que dá a seus cinco membros poder de veto em decisões do organismo. [/highlight]Na gestão do PT, o Brasil cobiçava uma vaga no Conselho via reforma. Logo ao assumir, o chanceler tucano desdenhou do tema e apequenou o País. Para ele, a reforma não é “moleza”, é “briga de gente grande”.

Curiosidade: paralelamente à Assembleia Geral, houve uma reunião do G4, grupo criado por inspiração brasileira na era petista a juntar mais três países com ambição de entrar para o Conselho: Alemanha, Índia e Japão. Após o encontro da quarta-feira 21, ocorrido por iniciativa da Alemanha, seus chanceleres divulgaram uma nota a reafirmar o compromisso com a reforma. Serra incluído.

[quote]Na gestão do PT, o Brasil cobiçava uma vaga no Conselho via reforma. Logo ao assumir, o chanceler tucano desdenhou do tema e apequenou o País. Para ele, a reforma não é “moleza”, é “briga de gente grande”.[/quote]

Não é difícil entender por que o ministro foi um ator secundário na viagem de Temer a Nova York. [highlight]Serra não escuta diplomatas, não estuda assuntos de sua área. Em um vídeo gravado às vésperas de ir aos EUA, revelou desconhecimento sobre os BRICs. [/highlight]Precisou de ajuda do entrevistador e de um assessor para citar as nações integrantes: Brasil, Rússia, Índia, China e África do Sul.

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Cercou-se de assessores estranhos ao Itamaraty, inclusive um policial militar, Hideo Augusto Dedini, processado pelo massacre de 111 presidiários em São Paulo em 1992. Ao mesmo tempo, não faz questão alguma de entender a estrutura da chancelaria, nem de conversar por ali.

E olha que no Itamaraty não falta boa vontade com os poderosos do pós-impeachment. Consta que um chefe de deparmento abriu uma champanhe em seu gabinete no dia em que Dilma Rousseff foi afastada provisoriamente pelo Senado, em maio.

Mais afeito a sentar-se com diplomatas, Temer aos poucos tem estabelecido canais diretos com o Itamaraty, um bypass no chanceler. Foi assim que ele preparou o discurso da ONU.

Consolo do ministro: em um encontro com empresários e investidores estrangeiros em Nova York, Temer disse que em “brevíssimo tempo” haverá mudança na legislação petrolífera para permitir às multinacionais explorar o pré-sal sem a Petrobras. Um projeto, fez questão de ressaltar, de Serra.

[Carta Capital]

*Periodista brasileño y analista político.

Por Caren Camiscia

Todo cambio tectónico repercute en los alrededores geográficos. El movimiento de una placa genera determinadas reacciones en las otras por encontrarse en constante interacción, del mismo modo, que una crisis política en un Estado, moviliza su región y como las placas, genera reacciones que modifican el tablero político.

La “resolución” de la crisis política en Brasil, que llevó a la destitución de la presidenta electa Dilma Rousseff, ha generado tensión en la región a partir de los posicionamientos encontrados que fueron tomando los distintos actores estatales.

A fin de orientar el análisis sobre el impacto que genera este hecho, se considera que [highlight]existen tres aristas nodales que deben tenerse presente.[/highlight]

En primer lugar las implicancias sobre la democracia. El proceso que comenzó en Brasil hace unos meses mediante el cual se suspendía de su cargo a la presidenta, concluyó luego del plazo  previsto con su destitución, consagrando así la desestabilización.

La democracia es como un hilo invisible que va hilvanado la región, pero que no es imperecedero. [highlight]Lo sucedido en Brasil, ha hecho que la democracia se haya convertido en algo frágil, endeble, con pocos cimientos, en un concepto flexible, acotado y manipulable.[/highlight]

En momentos de crisis institucionales como este, se vuelve indispensable el apoyo regional y el trabajo mancomunado de los organismos multilaterales regionales en defensa de una democracia más sólida y profunda, a fin de evitar que sea víctima de los avatares particulares e individuales.

En segundo lugar vale analizar el debate desatado a partir del repudio o el apoyo que recibieron la seguidilla de acontecimientos sucedidos en Brasil, los cuales generaron una fuerte tensión regional que impulsó a los Estados y organismos regionales a tomar una postura al respecto.

La Unasur -comunicado mediante-  sostuvo que lo que aconteció en Brasil “genera preocupación y tiene implicaciones regionales cuyo examen justifica una reunión extraordinaria de cancilleres.” Al final del comunicado emitido por el organismo se sostiene que los sucesos “suponen un serio riesgo para la estabilidad de nuestra región y constituyen un grave retroceso en la consolidación de la democracia (…)”

En igual sintonía, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió un comunicado donde expresa su preocupación ante la destitución de Dilma Rousseff “(…) a través de un juicio político sobre el cual se han planteado cuestionamientos respecto a las garantías del debido proceso”, temiendo también por la democracia brasileña.

De esta manera, uno a uno los países de la región fueron emitiendo sus posicionamientos sobre lo acontecido. Tanto Venezuela como Ecuador, Bolivia, Cuba y Nicaragua rechazaron abiertamente la destitución de Dilma Rousseff.

[quote]La democracia es como un hilo invisible que va hilvanado la región, pero que no es imperecedero.[/quote]

Venezuela por otra parte, decidió el retiro de su embajador en Brasil y la paralización de las relaciones tanto diplomáticas como políticas. Nicolás Maduro señaló que la separación del cargo de Rousseff fue consumada con “artimañas antijurídicas bajo el formato de crimen sin responsabilidad para acceder al poder por la única vía que les es posible: el fraude y la inmoralidad”.

En esta misma línea el presidente ecuatoriano Rafael Correa sostuvo que la destitución es una “apología al abuso y la traición” y llamará a consultas a quien se encuentra como Encargado de Negocios de su embajada en Brasil.

En cuanto a Bolivia, el presidente condenó “el golpe parlamentario contra la democracia brasileña”, convocando también a su embajador en Brasil, aunque a diferencia de Venezuela, sin romper relaciones diplomáticas estables.

Cuba rechazó la remoción de Dilma Rousseff y mediante una declaración de Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla se considera que “este golpe contra la democracia brasileña forma parte de la contraofensiva reaccionaria de la oligarquía y el imperialismo contra la integración latinoamericana y los procesos progresistas de la región”.

Finalmente, la postura del gobierno de Nicaragua fue la de condenar lo acontecido en Brasil como un “golpe de Estado parlamentario”, el cual marca un regreso al paquete de políticas neoliberales.

Las declaraciones de esos países fueron las de mayor rechazo, y a partir de aquí es donde la brecha en la región empieza a verse más marcada.

Chile ha sido moderado y ha expresado su “preocupación” pero a la vez sostiene no se entrometerá en la decisión. En Colombia, se ha usado una retórica similar al sostener que se “confía en la preservación de la institucionalidad democrática y la estabilidad”. Lo mismo sucede con Paraguay, que mediante su canciller se manifiestó en respeto a “las decisiones institucionales” de Brasil. [highlight]Las tres naciones basan sus posturas a partir del principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados[/highlight]

La respuesta del gobierno de Argentina no ha sido disonante con las anteriores ya que el comunicado emanado del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto sostiene que se “respeta el proceso institucional en el hermano país” y que “el Gobierno Argentino continuará dialogando con las autoridades constituidas a fin de seguir avanzando con el proceso de integración bilateral y regional.”

Los Estados Unidos, coronan esta posición, afirmando a través el portavoz del Departamento de Estado,  que la destitución se mantuvo dentro de marcos constitucionales, por lo que dijo respetar la decisión del Senado y prometió trabajar con el nuevo mandatario.

[highlight]El tercer nudo a analizar es el comienzo de un nuevo giro ideológico en América Latina que se inclina hacia la derecha. [/highlight]Desde que Michel Temer se encuentra a la cabeza del ejecutivo brasileño, ya no se enarbolan las banderas del Estado fuerte, del desarrollo autónomo ni de la inclusión, sino que está en marcha un cambio político y económico, acompañado de recetas neoliberales, que modifica el equilibrio regional y genera cambios en las relaciones interestatales.

En estos reacomodamientos existen acompañamientos entre Brasil y Argentina que posiblemente se plasmarán en el estrechamiento de lazos con Estados Unidos, acercando sus agendas en diferentes temáticas, lo cual generaría una mayor tensión con los países que aún mantienen “su giro a la izquierda”.

La destitución de Dilma Rousseff ensancha la grieta en América Latina e impactará, como un movimiento de placas tectónicas, sobre la economía, la política y las sociedades del resto de los estados que integran la región.

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Por Lucas Arrimada*

Sobre los usos antidemocráticos de los mecanismos constitucionales:

1. Legalidad constitucional sin legitimidad democrática: La destitución de Dilma Rousseff es u[highlight]n claro ejemplo de los usos antidemocráticos de mecanismos constitucionales[/highlight]. Las instituciones constitucionales pueden ser usadas en contra de los gobiernos democráticos, de la soberanía popular y de los derechos humanos.

Lo que sucedió ayer fue, podemos pensar, [highlight]un golpe constitucional a la democracia[/highlight]. Las reglas constitucionales usadas en contra del juego democrático. Sobre todo si esas reglas fueron dictadas y aprobadas por minorías antidemocráticas y elitistas, después de una dictadura, y [highlight]las fuerzas sociales progresistas cometieron el error estratégico de no modificarlas, de no ampliar la democracia institucional, [/highlight]de no hacer las reglas más democráticas, menos constitucionales.

[quote]La democracia siempre está lejos de las Cortes Constitucionales.[/quote]

Esas minorías tienen a los siempre conservadores constitucionalistas y analistas políticos para decir que son “las reglas de la democracia” mientras son las reglas de las corporaciones políticas y económicas oligárquicas que interrumpen sus propias reglas cuando el resultado del juego no les satisface.

Suspender las reglas les va a permitir, concentrar riqueza, poder y condicionar futuros intentos (constitucionales y democráticos) de ampliar democracia, justicia social y derechos humanos. El potencial transformador de una democracia se puede condicionar con algunos años de concentración de la riqueza, poder mediático e institucional.

2. Ejemplos históricos de golpes constitucionales a la democracia y DDHH: La historia nos recuerda que [highlight]la esclavitud, segregación racial, subordinación femenina, trabajo infantil, dictaduras, concentración en el ejecutivo, detención ilegales, censura previa, etc: Todas fueron “constitucionales” y “legales” en el pasado[/highlight]. La democracia permitió transformar todas esas nefastas instituciones “constitucionales” en derechos democráticos y construir culturalmente los derechos humanos.

Jueces suspendiendo o anulando elecciones, el show judicial de la corrupción que terminará en impunidad, el capitalismo oligárquico defendido constitucionalmente como libremercado, la protección judicial de los derechos de corporaciones que destruyen el medioambiente, la impunidad de la especulación financiera a nivel local e internacional, son ejemplos de los usos antidemocráticos de las reglas constitucionales.

En Estados Unidos, los fallos Bush vs. Gore (2000), la Patriot Act y la impunidad del sistema financiero en la burbuja del 2008 fueron golpes al corazón democrático desde las mismas instituciones constitucionales. El dinero gobierna “constitucionalmente” al sistema político estadounidense gracias al fallo “Citizen United” (2008) de la Corte de EEUU. Una Corte elige a Bush como presidente, una Corte permite comprar poder político sin límite. [highlight]La democracia siempre está lejos de las Cortes Constitucionales.[/highlight]

Sin duda, con todo esto no ayuda nuestra cultura de anomia, corrupción y verticalismo que es indiferente de las tendencias y sectores políticos. La democracia no se puede defender con el viejo autoritarismo. [highlight]La democracia necesita más democracia siempre.[/highlight] La democracia no es hablar con el espejo, es tolerar los disensos razonables y escucharlos, pensarlos, atentamente.

El contexto internacional (Brexit, Trump, Francia, etc) exige más reflejos políticos de los líderes que realmente quieran usar la política democrática para transformar las injusticias, no para simplemente gestionarlas o profundizarlas por los siglos de los siglos.

[highlight]Nuestras democracias, movimientos sociales y conquistas sociales son, a partir de ayer, un poco más frágiles.[/highlight] Más allá de los graves errores del PT y de Dilma, los efectos de la injustificada destitución de una Presidenta democráticamente electa serán histórica, social y económicamente inmensos. [Nodal]

*Profesor e Investigador de Derecho Constitucional y Estudios Críticos del Derecho en la UBA/CLACSO.

Por Nabih Yussef

La húngara, Ibolya Csák se prepara a saltar. Debe mejorar la marca de un metro sesenta y dos para conseguir el oro, dar el batacazo y poner a Hungría primera en salto olímpico. El camarógrafo turco de televisión Melih Uzunyol prepara su cámara para filmar los eventos en el Centennial Olympic Park, mientras el pesista Yossef Romano regresa a la villa olímpica para descansar. El disparo de la pistola suena y John Carlos y Tommie Smith salen disparados a la pista de los 200 metros planos.

Ibolya Csák consigue atinar el salto y el público estalla en aplausos. En las butacas los oficiales nazis que aplauden no se imaginan que en los juegos olímpicos de 1936, una húngara de origen judío sería coronada con la medalla más importante.

Ibolya Csák junto con las deportistas de Gran Bretaña y la Alemania Nazi

Ibolya Csák junto con las deportistas de Gran Bretaña y la Alemania Nazi

El camarógrafo Melih Uzunyol cae al suelo, su corazón estalla y no puede escapar del atentado con bomba que realiza Eric Rudolph en las gradas del estadio olímpico. Bill Clinton por televisión hace un llamado enfático para que los juegos de Atlanta 96 sigan su curso mientras extreman las medidas de seguridad. Finalmente atrapan al terrorista cristiano Eric Rudolph. Su último atentado en una discoteca de lesbianas deja pistas para que los investigadores den con el prófugo en 2005.

El 4 de septiembre a las 23hs, Yossef Romano ingresa a la habitación número “3” con sus compañeros de la representación israelí en Munich 72. Casi cinco horas después, ingresa un comando de terroristas palestinos que hacen rehenes a la delegación para negociar con el gobierno de Israel. Romano toma un cuchillo y forcejea con unos de los terroristas para hacerse con su arma. Es acribillado por una ráfaga y descansa en el costado del piso mientras se desangra impotente.

John Carlos y Tommie Smith son finalmente medallistas olímpicos de México 68, bronce y oro respectivamente. Al subir al podio bajan sus cabezas y extienden envuelto en un guante negro, un puño cerrado en el cielo, símbolo del black power (poder negro), en señal de protesta por la discriminación de Washington hacia la comunidad negra.

Casos como estos se vienen a la memoria cuando el maratonista etíope Feyisa Lilesa conmociona a la prensa internacional en los juegos de Rio, tras declarar que en Etiopía le espera la muerte o al menos la cárcel. Medalla de plata tras atravesar la línea de los 42 kilómetros de la maratón, el deportista cruzó sus brazos en forma de “x” en solidaridad con la étnia Oromo y acusó en rueda de prensa al primer Ministro etíope, Meles Zenawi de asesinar a cientos de oromos por sus protestas antigubernamentales.

Las tierras de Oromía, con más de 350 mil kilómetros cuadrados, vienen siendo arrasadas por sus recursos naturales y la toma ilegal de terrenos, mientras miles de oromos se organizan en la capital Adís Abeba, para protestar contra el gobierno federal.

Feyisa Lilesa en la maratón de Rio2016

Feyisa Lilesa en la maratón de Rio2016

El deporte y la política

Aunque el lazo entre el deporte y política pueda parecer forzado, adquiere su razón cuando se incorpora un actor más al análisis de los juegos: los medios de comunicación. La prensa internacional con sus miradas puestas en la competencia, observa de reojo el comportamiento de un actor famoso en las escalinatas del estadio, en la limpieza (o no) de la ciudad organizadora, como también hace foco en cada gesto de los deportistas olímpicos. El resultado es la viralización e impacto mundial de lo que allí sucede.

La política en manos de sus políticos, hizo un esfuerzo por utilizar la plataforma de los medios y mostrar al mundo el potencial del país sede, su “apertura” hacia el mundo, o simplemente codearse con un atleta famoso con miras electorales.

[highlight]Los gobiernos incluso han recelado de la participación de sus delegaciones olímpicas cuando por motivos geopolíticos reales o imaginarios,[/highlight] boicotearon los juegos en países con abierta enemistad. Así sucedió en Moscú 1980, cuando Estados Unidos y un grupo nutrido de países no asisten a la gala olímpica en reclamo por la invasión de la URSS a Afganistán. Como también en Los Ángeles 1984, donde esta vez Moscú organiza el boicot a los Estados Unidos.

Los juegos de Rio no escapan de la persistente relación entre la política y los juegos olímpicos, donde se aprovecha la mirada atenta del periodismo mundial para dar a conocer una expresión política, una denuncia, o un acto político extremista.

Los organizadores de las olimpíadas se han esforzado históricamente en convertir el evento en un símbolo de globalización armoniosa, la paz y el multiculturalismo. Sin embargo, [highlight]en cada evento de los últimos 50 años, es posible advertir expresiones de que el mundo en que vivimos lejos de ser una casa común, es aún un sitio donde sobrevive la intolerancia religiosa, el extremismo político y la segregación racial.[/highlight]

Las declaraciones de Feyisa Lilesa en defensa del pueblo Oromo se dan en un contexto político y social donde se entrecruza la demanda del maratonista etíope en la cancha, con las protestas en las calles de Rio por la crisis política que atraviesa el país.

[highlight]La inauguración de los juegos olímpicos quedó empañada cuando el presidente interino Michel Temer, pronunció las palabras de apertura del evento,[/highlight] y la muchedumbre estalló en abucheos hacia el mandatario. Desde el primer día, las calles de Rio se convirtieron en el espejo más representativo del estado social global, un mundo que en sus calles disfruta del deporte y su integración internacional; y otras calles donde se demanda el cumplimiento de los derechos humanos y civiles.

Manifestantes exhiben su repudio al gobierno interino de Temer en las gradas de los juegos olímpicos

Manifestantes exhiben su repudio al gobierno interino de Temer en las gradas de los juegos olímpicos

Rio fue la sede de la estructura del poder actual en el mundo, como también de los desafíos de época que aún permanecen irresueltos. Dejó en claro que el mundo sigue manteniendo un desequilibrio de poder, en favor de los Estados Unidos y sus empresas, arriba en el medallero olímpico y patrocinador de los atletas más importantes del evento. Mostró el ascenso lento y silencioso de China y el avance de los países del sudeste asiático. Evidenció la falta de Estado en India y la marginalidad internacional de Centroamérica. Rio trajo nuevamente al debate público la situación en África, donde permanecen prácticas de intolerancia religiosa y represión étnica, como también de Sudamérica, donde la desigualdad económica y la inestabilidad democrática siguen teniendo vigencia. [highlight]Rio cerró sus puertas y Tokio 2020 será la próxima cita mundial del deporte[/highlight], pero también una nueva foto donde se expresará la cruda paradoja de la alegría olímpica y la demanda política y social.

[Copyright © Todos los Derechos Reservados. Licencia bajo CC BY-ND-SA]

Por Matias Spektor*

Se você frequentou Brasília e São Paulo nesses últimos dias, terá assistido ao nascimento de um consenso tácito a respeito de Donald Trump na nossa classe governante. Todos sabem se tratar de personagem vulgar, mas quase ninguém enxerga ameaça a interesses brasileiros.

Tal tese combina três argumentos. Primeiro, Trump estaria apelando para a retórica incendiária com vistas a derrotar uma rival mais poderosa. Como as falas de um candidato nunca são sinal inequívoco de suas intenções futuras, o público conheceria o verdadeiro Trump só depois de empossado.

Segundo, Trump seria mais cordato que boa parte dos candidatos republicanos. Afinal, ele concorda com a provisão de acesso universal ao serviço de saúde, pretende manter o acordo nuclear de Obama com o Irã e guarda distância da bancada evangélica radical. Nos meses de campanha, ele apenas estaria fazendo política como faz negócios: começa apresentando uma posição absurda a seu interlocutor para assustá-lo e, na sequência, recua até achar uma solução de compromisso. Não seria demência, mas estilo.

Terceiro, a candidatura de Hillary Clinton longe estaria de ser livre de problemas para o Brasil. Uma virada protecionista sob tutela do Partido Democrata não pode ser descartada, e a Casa Branca pode promover novas intervenções militares no exterior (o uso recorrente da guerra foi um elemento central do governo de Bill Clinton). Sem dúvida, há verdades nisso tudo. Mas uma vitória de Trump traz risco sério para o Brasil.

O nacionalismo antiglobalizante do candidato é mais profundo e sério que eventuais medidas protecionistas de um governo Clinton. Quando o Brasil mais precisa de uma economia mundial aberta, um fechamento patrocinado pelo governo americano seria desastroso o suficiente para descarrilhar a agenda de reformas do governo Temer e de seu sucessor.

Além disso, Trump tem emitido sinais que geram incerteza em Berlim, Moscou, Pequim, Seul e Tóquio. Uma eventual vitória do republicano nas urnas tenderia a acirrar a competição geopolítica na Europa e na Ásia e a criar fricções cujo resultado ninguém conhece. Isso seria péssimo para o Brasil, cujo bem-estar depende de um ambiente global previsível. A proteção dos Estados Unidos a seus aliados naquelas regiões do mundo é fundamental para nós (basta lembrar que o contribuinte brasileiro não precisa custear escoltas de fuzileiros navais cada vez que a Vale despacha um barco cheio de minério de ferro para a China porque o contribuinte americano arca com os custos da livre navegação).

A poucos meses das eleições americanas, nossa classe governante precisa pensar de novo.

*Doutor pela Universidade de Oxford e ensina relações internacionais na FGV.

[Folha]

Por Nabih Yussef

Organizado por el Instituto Lula en cooperación con el think tank alemán Friedrich Ebert Stiftung y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), se presentó en una conferencia multitudinaria el ex canciller de Lula Da Silva, el embajador Celso Amorim, con importantes definiciones políticas sobre la gestión del ex mandatario brasileño y el actual gobierno de Temer en el poder.

Conmovido por la presencia multitudinaria de jóvenes, mujeres y negros en el auditorio, exclamó que era para él un orgullo ver la “cara de Brasil presente”, en clara alusión a las críticas que tuviera el presidente de facto Michel Temer por la composición de su gabinete ministerial, sin negros, ni mujeres. Un gabinete que incluso fue criticado por la prensa brasileña, por la escasa representación de las mayorías en un gobierno que no fue validado por las urnas.

[highlight]El ex canciller destacó que el país se encontraba fuertemente fragmentado en una crisis política sin precedentes, “el impeachment de Collor unió al país, el impeachment de Dilma está dividiendo al país”, replicó. [/highlight]Al tiempo que criticó la actual política externa impulsada por el socialdemócrata José Serra, “no se puede hacer una política exterior solamente en relación a costos-beneficios”.

Actual canciller José Serra en visita oficial al presidente argentino Mauricio Macri

Actual canciller José Serra en visita oficial al presidente argentino Mauricio Macri

El político brasileño dejó en evidencia que aquellos que criticaron su política exterior, lo hicieron desde una mirada subordinada, que no entiende que “Brasil no puede tener una política exterior modesta porque Brasil no es un país modesto”. Para Amorim, estos grupos conservadores creen que el país solo debía reaccionar a la agenda internacional, pero durante el Gobierno de Lula, Brasil demostró participar y construir una agenda internacional, con lo que él llamó “una política externa activa y altiva”.

[highlight]En un breve recorrido por su gestión, destacó los avances de Brasil en la constitución de un Consejo de Defensa en el marco de Unasur, porque contribuyó con el dialogo político ante los problemas de frontera.[/highlight] Como también el ambiente de paz relativa en la región, sentenciando que “paz y cooperación van juntas”, en alusión a la experiencia de Brasil como líder en cooperación sur-sur.

Lea también “Dilma Rousseff destituida” por Nabih Yussef

Finalmente al término de su exposición criticó el esquema de integración al que busca ingresar Argentina, la Alianza del Pacífico. Sentenció que el organismo es meramente un bloque comercial, sin acuerdos como los que posee el Mercosur, como son Derechos Humanos, cultura y libre movilidad ciudadana.

[highlight]Si bien aún no se conocen las principales definiciones en política exterior del Gobierno de Temer, algunos analistas dan por sentado que el Mercosur pasaría a un segundo plano, en favor de los vínculos con las potencias tradicionales.[/highlight] Eso sí, si consigue continuar en el poder, ya que la Fiscalía del Estado sigue repitiendo su nombre en el caso de corrupción Lava Jato.

Al terminar su exposición Amorim concluyó “la política externa debe ser activa y altiva, porque sino no es política externa”.

[Copyright © Todos los Derechos Reservados. Licencia bajo CC BY-ND-SA]

 

 

 

*OPORTUNIDADES EDUCATIVAS EN BRASIL | ¡La convocatoria de beca está abierta!

Más de 400 becas para estudios de maestrías y doctorados en universidades de Brasil. Los beneficios incluyen el 100% del costo de la colegiatura, aporte para gastos de subsistencia e instalación, y curso de idioma portugués. No es requisito dominar portugués para postular. La fecha límite de aplicación es el 26 de julio de 2016.

La sexta edición consecutiva del Programa de Alianzas para la Educación y la Capacitación (PAEC) entre la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Grupo Coimbra de Universidades Brasileñas (GCUB), con apoyo de la División de Temas Educativos del Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil y la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), ofrece más de 400 becas académicas a ciudadanos sobresalientes de los Estados Miembros de la OEA, para realizar estudios de maestría y de doctorado en universidades brasileñas.

Los programas de estudio cubren diversos campos, actividades de investigación de última generación y desarrollo de tecnologías de punta, adecuadas a las realidades y necesidades de América Latina y el Caribe. Desde su primera edición en 2011, el Programa de Becas OEA-GCUB ha otorgado un total de 1,460 becas para estudios de maestría y doctorado, en las más de 50 universidades participantes.

Para más información visite: http://bit.ly/1jND6SK

 

*EDUCATIONAL OPPORTUNITIES IN BRAZIL |The scholarship call is open!

More than 400 scholarships to study Masters and Doctorates in Brazil. Benefits include full tuition waiver, living and settlement expenses and Portuguese language support. Portuguese proficiency is not required to apply. The application deadline is July 26th, 2016. For more information visit: http://bit.ly/R0AvO9

 

El Equipo del [highlight]Consejo de Estudios Interdisciplinarios Económicos y Políticos (CEIEP)[/highlight], estuvo en televisión regional con todo el análisis de lo que pasa en Argentina y la región. ¿Qué sucederá con el impeachment a Dilma Rousseff?, ¿hacia donde va la política de la región?, ¿cuáles son los principales conflictos políticos y sociales que debe enfrentar el presidente venezolano Nicolás Maduro? y finalmente, el fenómeno de Donald Trump en los Estados Unidos.

Sentate, clickea play y mirá el video en nuestro canal de youtube que aquí te dejamos.

 

 

 

 

CEIEP oficial (12)

CEIEP oficial (14)

CEIEP oficial (9)

[Copyright © Todos los Derechos Reservados. Licencia bajo CC BY-ND-SA]

Por Caren Camiscia

La mañana del 12 de mayo, Brasil y el mundo se encontraron con el resultado de una extenuante y larga sesión que duró casi 20 horas, en la que el Senado brasileño aprobó por 55 votos a favor y 22 en contra el proceso de destitución o impeachment contra Dilma Rouseff.

Este proceso no acaba hoy ni comenzó hace unos días, sino que a partir de ahora comienza una etapa que llevará a la suspensión del cargo a Rouseff durante 180 días, sumergiendo a Brasil en un momento de inestabilidad que dejará una clara huella, tanto en su historia democrática y política, como en la del resto de los países suramericanos.

La presidenta Dilma Roussef fue acusada de haber cometido delitos de responsabilidad, los cuales están descriptos en el artículo 85 de la Constitución de Brasil. Allí se da cuenta del proceder de la figura jurídica del “impeachment”. En este sentido, [highlight]a la mandataria se la acusa de haber “maquillado” o “dibujado” las cuentas públicas con un supuesto ocultamiento de las estadísticas en relación al déficit fiscal.[/highlight]

Desde el PT -Partido de los Trabajadores- se ha sostenido incansablemente que aquello es un accionar llevado adelante por todos los presidentes desde el regreso a la democracia, de hecho, en su defensa, Rouseff sostuvo: “No era crimen entonces y no lo es ahora”.

Esta figura del impeachment no ha sido con frecuencia discutida en América Latina, ya que se ha implementado en pocas situaciones. Sin embargo, Brasil ya ha vivido un escenario como este hace casi 25 años, cuando el actual senador Fernando Collor de Mello -que cabe aclarar, votó a favor del juicio contra Rousseff- fue acusado de corrupción y asociación ilícita comprobada y llevado a juicio político durante su mandato como presidente. Sin embargo, a unos pocos minutos de comenzar el proceso en el Senado, Collor renunció a su cargo de presidente a fin de trabar y evitar la vehiculización del juicio. Más allá de este intento en aquel entonces, se decidió continuar resolviendo el Senado privarle de ejercer cargos durante 8 años.

Esto nos demuestra que si bien como parte del andamiaje de la república existe el juicio político, en algunos casos cuenta con legitimidad y legalidad y en otros no.

Hoy se están forzando ambas cosas, ya que una gran parte de la sociedad civil brasilera no ha apoyado la destitución de Dilma y el hecho del que se la acusa no es atribuible para este tipo de crimen ya que es algo de que se acusa, como mencionábamos a priori, a todos los presidentes de Brasil, el “dibujar” las cuentas para que cierre el presupuesto de cada año. Como ello no amerita un juicio político, podría afirmarse que se habría forzado un mecanismo legal gestando un golpe a la democracia brasileña.

[highlight]La distorsión del orden democrático en este país genera un antecedente negativo para la región, así como también agudizará la crisis económica que está sufriendo Brasil. [/highlight]Lejos ha quedado ahora, el proyecto de sentarse en el banquillo de las potencias mundiales, ya ni se habla de los BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- ni de profundizar la cooperación suramericana. Un nuevo proceso está comenzado y atrás ha quedado aquel “giro a la izquierda” regional.

[Sin Cerco]

 

Por Nabih Yussef

La decisión del Senado de finalmente destituir a la presidente Dilma Roussef tiene impacto no solo en las instituciones de la democracia brasileña, sino que pone en alerta a todos los países e instituciones de la región.

Dilma Rousseff expresó con voz enfática aunque visiblemente agotada, que “lo que está en juego no es solamente mi mandato, sino la voluntad soberana del pueblo brasileño y la Constitución.” En clara alusión al sistema democrático del Estado.

Rousseff declara que es acusada por un crimen que no cometió y que ello en un sistema democrático es un golpe de Estado. Acusó directamente a Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados y miembro del PMDB (ex aliados de Dilma), de ser el principal hostigador y responsable de la operación política en su contra. Al tiempo que en las afueras de Planalto, movilizaciones dirigidas por el PT vociferaban “não vai ter golpe”.

Mientras tanto al sur de Brasil, en Buenos Aires, desde Cancillería argentina se expedía un comunicado por el cual “el Gobierno Argentino manifiesta que respeta el proceso institucional que se está desarrollando y confía en que el desenlace de la situación consolide la solidez de la democracia brasileña.” Lo que disipa cualquier hipótesis de suspensión de Brasil del Mercosur. [highlight]El Gobierno del presidente Macri parece mucho más preocupado por cómo la crisis presidencial brasileña pudiera impactar en el comercio bilateral que en la estabilidad política de la región.[/highlight]

Distinto tono le imprimió Venezuela. En un comunicado de prensa sentenció que “Sectores oligárquicos, con el respaldo de intereses imperialistas, de las transnacionales y de grupos mediáticos, pretenden reinstaurar el neoliberalismo en Brasil.” [highlight]El Gobierno de Maduro no esconde la antipatía por lo sucedido en Brasilia, y se ve acorralado por los cambios de gobierno que continuan produciendose en la región.[/highlight] En una misma línea se expidió la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que condenó el golpe de Estado y lo asoció a intereses geopolíticos que responden a Washington.

La Organización de Estados Americanos (OEA), se mostró respetuosa de la crisis presidencial brasileña y entendió que no se trataba de un golpe de Estado. La OEA viene de destituir a Honduras por el golpe de Estado que sufriera en entonces presidente Manuel Zelaya en 2009, y de ser muy criticada por convalidar el golpe de Estado de Fernando Lugo en Paraguay en 2012. La situación de Brasil será el primer gran desafío que deberá enfrentar el actual Secretario General, Luis Almagro Lemes tras suceder a José Inzulza en el organismo.

Ernesto Samper, Secretario General de UNASUR, se mostró preocupado y entendió que la crisis en Brasil por su peso político, genera inestabilidad en Sudamérica. En un comunicado para la prensa internacional, declaró que “la presencia y existencia en Latinoamérica de poderes fácticos y nuevos actores políticos que están haciendo política sin resposabilidad política, están comprometiendo la gobernabilidad democrática de la región de una manera peligrosa.” Samper apuntó que no se puede destituir a un presidente si no existe la comisión de un delito y criticó la “imputación administrativa” realizada por los legisladores.

La crisis de Brasil compromete a la región y hecha para atrás la imagen que buscó proyectar Lula Da Silva, de país estable, receptivo de inversiones extranjeras y con vocación de liderazgo en América Del Sur. [highlight]Atrás quedarán los anhelos de Brasilia de sentarse entre los poderosos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y de ser el país garante de la estabilidad sudamericana. [/highlight]Brasil ha demostrado que aún no está preparado para jugar el juego de las potencias si aún no puede jugar en la política doméstica de manera predecible y responsable.

[Copyright © Todos los Derechos Reservados. Licencia bajo CC BY-ND-SA]

 

Por Ezequiel Barolín*

La asunción de Macri es un hecho, y a partir de ciertos indicios y declaraciones podemos esbozar algunos de los lineamientos generales del posicionamiento de Argentina en el plano internacional. El presente artículo busca dilucidar algunos de los aspectos que nos permiten conocer el desarrollo de la política exterior argentina en los próximos cuatro años.

El “cambio” que se ha declarado con bombos y platillos parece efectivamente hacerse realidad.[1] La política exterior se anuncia con profundas diferencias respecto a los gobierno kirchneristas, aunque en la práctica signifique retroceder en el tiempo y acercarse a antiguos socios.

No hay que apresurarse en realizar análisis precipitados sobre un gobierno que apenas empieza a dar sus primeros pasos, pero no puede dudarse que las intenciones expresas (y aún aquellas que no se han desplegado con toda claridad) manifiestan un claro enfoque internacional que puede resumirse en: pragmático, pro-mercado y pro-occidental.

Presidente Macri con su esposa Juliana Awada y Hillary Clinton

Relaciones con Estados Unidos

Sin lugar a dudas las relaciones con Estados Unidos siempre atravesaron la política interna de los estados latinoamericanos, no sólo por ser un área de influencia natural de una potencia mundial, sino por los condicionamientos económicos y políticos que la agenda de Estados Unidos busca imponer. El kirchnerismo tuvo una relación ambivalente que no deja de ser calificada como de tensión constante, o de “ajustes más que rupturas”[2] en comparación con el gobierno precedente. En cuanto al discurso puede calificarse de “neutro” ya que “lejos estuvo de tener un tono confrontativo en política exterior similar al de Hugo Chávez o Evo Morales.”[3]

Con Mauricio Macri encontramos una coyuntura nacional caracterizada por la escasez de dólares. La bendición de Estados Unidos podría favorecer a poner fin a tal necesidad. Por tanto, es probable que las decisiones políticas en materia exterior sean acompañadas sin cuestionamiento, en una especie de nuevo “alineamiento automático” típico de las “relaciones carnales” proclamadas antaño. Algunos síntomas pueden observarse en las declaraciones que apelan a insistir en la aplicación de la “claúsula democrática” contra Venezuela.[4] Hasta hace poco el país caribeño era un aliado regional fundamental, pero ahora parece convertirse en un violador sistemático de derechos humanos, en consonancia con la imagen internacional que busca imponer Estados Unidos.

La intención de obtener el beneplácito de Washington y el sistema económico internacional que los grandes centros de poder occidental (principalmente) dominan, se refleja también en la decisión de permitir la revisión de las cuentas exteriores de Argentina por el FMI.[5] Primeros pasos para volver al mercado de capitales mundial. En consonancia, ya se avizora la posibilidad de una visita oficial del Barack Obama el próximo año.[6]

Nuevas líneas de crédito sólo serán posible en la medida que EEUU apruebe las medidas del gobierno. El condicionamiento económico argentino caracterizado por el descenso de reservas, implica que la política económica se presente como un pilar fundamental. Tal es la necesidad proclamada de obtener divisas que Alfonso Prat Gay, flamante Ministro de Finanzas y Hacienda,[7] presentó los lineamientos generales de las medidas a tomar por el nuevo gobierno al secretario del Tesoro de EEUU, incluso antes de hacerlos públicos a la sociedad.[8]

De lo anterior se desprende que el conflicto con los holdouts buscará ser solucionado en lo inmediato, ya que es un paso necesario en el camino de regreso a la toma de deuda. Macri declaró en su momento “que aunque nos disguste debemos cumplir el fallo judicial”, [9] asimismo sostuvo: “Ahora hay que ir, sentarse en lo del juez Griesa y hacer lo que diga”[10]. Las soluciones no tardarán en llegar, aunque no sabemos en qué condiciones. Por el momento, se han programado dos audiencias con el juez Griesa antes de finalizar el año.

Este nuevo “alineamiento” también puede deducirse de recientes declaraciones de la flamante Canciller Malcorra para quien “El ALCA no es mala palabra” e incluso dejo entrever la posibilidad de un acuerdo de libre comercio con EEUU.[11]

Presidente Macri con el Canciller de España, José Manuel García-Margallo

Relaciones con Europa

Las relaciones con el viejo continente siempre han sido profundas por el lazo histórico, cultural y hasta demográfico que nos une. Sin embargo, como destaca Felipe de la Balze, “los intereses económicos europeos fueron los más perjudicados por las derivaciones de la crisis”[12]– en referencia a la crisis del 2001- Los gobierno kirchneristas han tratado de normalizar las relaciones, y de hecho lo han logrado en gran medida, principalmente gracias al acuerdo por la deuda impaga con el Club de Paris. No obstante, quedan pendientes varios juicios en el CIADI, y la falta de acuerdos en temas políticos de delicado tratamiento: tal es el caso de Rusia a quien la Unión Europea ha sancionado por la intervención en Ucrania. Las sanciones que tienen que ver, especialmente, con la prohibición de venderles alimentos, ha beneficiado a los países productores de materias primas, especialmente al nuestro. Seguramente, en pro de intereses económicos, el nuevo gobierno no cambie su postura de neutralidad al respecto. Sin embargo, el distanciamiento ideológico entre Macri y Putin terminará alejándolos políticamente en otros temas de agenda internacional.

La ideología neoliberal matizada en Macri, sin embargo, también lo acerca a gobiernos del mismo tinte. El caso de España destaca, no sólo por un posicionamiento similar en cuanto a las sanciones que solicitan sobre Venezuela por no respetar las condiciones democráticas; sino también porque Mariano Rajoy fue uno de los primeros mandatarios en saludar al electo presidente. Asimismo, lo invitó oficialmente a realizar una visita a España en el año 2016. Por su parte, el ministro de Exteriores de España, José Manuel García-Margallo se reunió con Macri y un grupo españoles con el objetivo de fortalecer los vínculos económicos, proponiendo recuperar las relaciones “al nivel histórico” y reconociendo que con el gobierno de Cristina Fernández, el trato “no siempre fue fácil”.[13]

Lo financiero tampoco puede ser soslayado. Varios bancos europeos han mostrado deseosos de re-incorporar a Argentina al mercado de capitales, e incluso se han planteado como intermediarios entre el gobierno y los fondos buitres. Lo económico predominara y hasta condicionar el accionar en las relaciones del Estado. Lo hasta acá desarrollado solamente son indicios de lo que puede esperarse en los próximos años.

Una mención especial recibe el caso de Gran Bretaña. Por todos conocidos es el conflicto diplomático que existe en torno a la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwinch del sur. Mientras que los gobiernos kirchneristas han confrontado abiertamente las acciones británicas consideradas ilegales y desplegado una política de reivindicación y memoria sobre las islas, el nuevo gobierno planteará una postura de colaboración. Primeramente hay que recordar que las convicciones de Mauricio Macri respecto a la soberanía en Malvinas eran endebles. En sus palabras: “Nunca entendí los temas de soberanía en un país tan grande como el nuestro. Nosotros no tenemos un problema de espacio como tienen los israelíes”. Además, agregó que “al Tesoro de Inglaterra le cuesta bastante plata por año mantener las Malvinas” y el recuperarlas implicaría “un déficit adicional para el país”.[14] Así entendido, la soberanía no parece ser algo primordial, mientras que lo económico juega un papel relevante en relación con las islas.

Aun suponiendo que su visión respecto a un tema tan delicado para la opinión pública haya cambiado, hay ciertas indicios que pueden llegarnos a pensar que volvemos al “realismo periférico” proclamado por Escudé.[15]

Antes de la asunción, uno de sus asesores, Fulvio Pompeo, aseguró en una entrevista a un medio inglés que el gobierno trabajará para “descongelar” las relaciones con el Reino Unido. Además de afirmar la disolución de la Secretaría de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas. Es cierto, no se negó la soberanía argentina, pero se planteó que los temas de agenda entre Argentina y el Reino Unido deben ampliarse.[16] ¿Volverá el “paraguas de soberanía”? Por el momento, una llamada de David Cameron y un par de “tuits” desde la cuenta oficial de los kelpers nos permiten especular la posibilidad de un acercamiento que coloque en segundo plano las cuestiones estrictamente referidas a la soberanía.

Brasília - DF, 04/12/2015. Presidenta Dilma Rousseff recebe Maurício Macri, Presidente eleito da República Argentina. Foto: Roberto Stuckert Filho/PR

Relaciones con Latinoamérica

Las relaciones con la región se han caracterizado por estar mediados por una enorme cantidad de procesos de integración. Principalmente a partir de la desarticulación definitiva del proyecto del ALCA propiciado desde EEUU para toda la región. Todos recordamos las palabras de Chávez en 2005, cuando en pleno desarrollo de la Cumbre de las Américas de Mar del Plata dijo: “ALCA, Al- Carajo”. Este fue el fin de un proceso de integración que se postulaba como abierto y apelaba a una zona de libre comercio desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Desde entonces surgieron diversos foros y mecanismos integracionistas que buscaron privilegiar una integración que supere los aspectos económicos y se presente como una plataforma de coordinación de posiciones entre los gobiernos de la región. Ejemplos de ellos son la UNASUR y la CELAC, ambos impugnando a la OEA y a la participación estadounidense en la región.

El MERCOSUR, por su parte, amplió su poder político incorporando a Venezuela y acelerando la incorporación de Bolivia y Ecuador. Más allá de las deficiencias propias del proceso, el mismo ha servido como un marco importante para acercar posiciones en los foros internacionales y actuar de modo consensuado. Especial énfasis adquiere en este proceso, la relación con el gigante de Sudamérica.

Al respecto, “Los gobiernos Kirchner priorizaron la consolidación de la relación estratégica con Brasil y la profundización del Mercosur. En los hechos, la relación con Brasil ha fluctuado entre una fructífera cooperación política y una sucesión de conflictos comerciales que han generado un cono de sombra sobre el futuro de la relación bilateral…” (…) “En el campo político, la cooperación bilateral es amplia, las consultas son permanentes y la coordinación en los diversos foros de negociación internacional es extensa, aun cuando las posiciones nacionales no siempre coincidan.”[17]

Al parecer, Macri continuará con énfasis la relación, esto lo demuestra su reciente visita al Estado vecino, sin embargo, la reunión con empresario paulistas muestra su carácter de tinte económico, más allá de las diferencias políticas ya manifiestas con Venezuela.[18] Al parecer la relación adquirirá un matiz diferente, donde lo que se privilegiará son las relaciones comerciales por sobre las relaciones políticas. Malcorra no dudo en calificar el vínculo con el Mercosur como una prioridad en política exterior, reconociendo que “ha quedado a mitad de camino” y “hay que reforzarlo”, destacando la necesidad de afianzar la integración.[19]

Venezuela será un punto de rispideces, por más que la cláusula democrática no pueda ser aplicada al caso venezolano,[20] Macri insistirá en este punto de acuerdo al interés de la potencia rectora, en detrimento de un aliado regional clave durante años de kirchnerismo. Tener a Venezuela como compañero regional y en el marco mismo del Mercosur, podría entenderse como una jugada estratégica para sopesar el poderío de Brasil. Aparentemente esto no estaría en la consideración del nuevo gobierno, que no sólo generó intercambios poco amistosos con el país caribeño, sino con parte de la comunidad sudamericana que ha manifestado su respeto hacia la democracia venezolana. Entre ellos Rafael Correa quien hizo expreso su malestar por las declaraciones del electo presidente: “Macri puede estar de acuerdo o en desacuerdo con la democracia que vive Venezuela pero sin lugar a dudas se vive una democracia. Lea la encuesta de Latinobarómetro, una fundación con sede en Chile. Entre los países que expresan su mayor conformidad con la democracia se encuentra Venezuela”[21] explicó.

Evo Morales, por su parte, apoyo explícitamente al contendiente oficialista de Macri, incluso viajo a nuestro país en plena campaña declarando: “Esperamos que gane Scioli”[22] No obstante, esto no modificará las relaciones con Bolivia, ya que en su primera conferencia de prensa tras el ballotage, buscó transmitir cierta idea de continuidad. “Queremos construir, afianzar buenas relaciones con todos nuestros hermanos latinoamericanos y con el mundo.” Asimismo agregó que “Argentina necesita intercambiar con todos los países para generar oportunidades.”[23]

Es de destacar que en una gira relámpago, Macri también visitó en la Casa de la Moneda, reuniéndose con Michelle Bachelet y Tabaré Vásquez (Presidente de Uruguay en visita oficial en el país transandino.) No sólo se envía una señal de la importancia que continuará teniendo la región sino que en sus propias declaraciones esta importancia adquirirá matices de tinte económico. Entre sus propuestas está la idea firme de fortalecer el Mercosur “y relacionarlo más con la alianza del Pacífico”.[24] La reunión que mantuvo con sus homólogos de Chile, Perú y Colombia el día de su asunción, indica su intención de avanzar hacia ese camino. El bloque conformado también por México, se caracteriza por un destacado liberalismo comercial. Converger con ellos implica liberalizar la economía en consonancia.

El liberalismo del nuevo gobierno también se hace presente en las declaraciones de intención de asistir a Davos. Según sostuvo Macri: “Seguramente vamos a ir a Davos en enero, porque es un lugar que te permite en 48 horas ver a varios presidentes y relacionarte con importantes responsables del mundo de la inversión en un solo lugar” Sin embargo, la presencia del país en el Foro Económico Mundial implica un aspecto simbólico transcendental ya que se ha erigido como un símbolo del pro-mercado. Los movimientos antiglobalización han criticado fuertemente el foro justamente por las doctrinas que proclaman el desarrollo en el marco de las teorías del derrame. Derrame que nunca llega profundizando la desigualdad social.

Brasília - Entrevista coletiva do presidente eleito da Argentina, Mauricio Macri, ao lado da futura chanceler, Susana Malcorra no Palácio do Planalto.(Elza Fiuza/Agência Brasil)

¿Y los BRIC?

Se ha hecho referencia a la importancia estratégica que seguirá teniendo Brasil. También se mencionó la conveniencia de seguir manteniendo relaciones comerciales con Rusia. Respecto a India, Argentina tiene una balanza comercial favorable y una relación fructífera que seguramente continuará. Con China los vínculos han sido mucho más amplios y la relación que se mantenga con el Estado oriental no dejará de ser ambigua. Por un lado criticando a Venezuela pero por otro haciendo silencio respecto a China. Sin dudas, Mauricio Macri recibirá asesoramiento adecuado con respecto al principio de no intervención que proclama argentina como uno de sus pilares en política exterior.

También hay que tener en cuenta las declaraciones de Macri frente a los acuerdos firmados con China y Rusia en el marco de la última reunión del G-20. En su momento afirmó la posibilidad de vetarlos. ¿Será que esto también formó parte de su discurso electoralista o tendrá la extraña convicción de lo inconveniente de las relaciones con China y Rusia? ¿Preferirá privilegiar lazos exclusivos con EEUU o apelará a una relación abierta y amigable con las potencias nacientes de un esquema multipolar? En palabras de Malcorra “Vamos a abrir los caminos de diálogos que posibiliten inversiones, incrementen el comercio, el intercambio de cualquier tipo que sea beneficioso para la Argentina. Eso implica una visión madura que nos va a permitir tener un diálogo continuo desde Estados Unidos a Rusia y China, y cualquier interlocutor que represente una oportunidad para nuestro país, sin ninguna exclusión”.[25]

El mundo multicéntrico al cual económica y políticamente aspiran los BRIC, no parece entre las opciones a corto plazo de Argentina. Si bien se apoya el multilateralismo económico, hay una importancia destacada a los vínculos con EEUU y Europa, a quiénes se busca seducir. Sin embargo, bajo ningún aspecto puede negarse la importancia creciente de China y solo una mente estrecha descuidaría las relaciones políticas con Beijing en detrimento de lo mero económico.

Conclusión

Hasta acá, sólo hemos esbozado en forma descriptiva lo que puede esperarse en líneas generales de la política exterior argentina en los próximos años. Sin embargo, quedan muchas dudas y preguntas por resolver en un camino que recién empieza. ¿Apoyará Argentina a occidente en su lucha contra EI o aprenderá del pasado que costó la vida de 85 muertos y 300 heridos en los atentados terroristas de la AMIA y la Embajada de Israel?

¿Se cambiará la política exterior argentina en relación a Malvinas dejando de lado la soberanía al margen de la negociación?

¿Volverá EEUU a ser el eje de la política exterior argentina o la importancia de la región y los vínculos multilaterales seguirán primando?

Observamos un claro regreso a la década del noventa, pero no sólo en el neoliberalismo proclamado que se busca aplicar en el plano interno, sino también en la política internacional en la cual se encuentran matices pocos claros. Después de todo lo dicho: ¿no sería mejor referirse a una nueva “vieja” política exterior argentina?

 

[1] El slogan de campaña ha sido la idea de “Cambio”. La alianza que llegó al poder, lo hizo bajo el nombre de “Cambiemos”

[2] Busso, Anabella; “La presidencia de Kirchner y los vínculos con Estados Unidos. Mas ajustes que rupturas”, Tomo IV, Volumen 2. En: LA POLITICA EXTERIOR DEL GOBIERNO DE KIRCHNER, editado por el Centro de Estudios de Relaciones Internacionales de Rosario (CERIR), Universidad Nacional de Rosario (UNR), Rosario, 2006

[3] Brieger, Pedro; “La política exterior de la era Kirchner.” Disponible en: http://www.cepes.org.ar/pdf/red/ consenso/SEP2009%20PEDRO%20BRIEGUER.pdf

[4] Tras el triunfo de la oposición Venezolana, la Canciller Susana Malcorra aseguró que “Si se respeta la elección del pueblo venezolano, no se pedirá la cláusula democrática”. Disponible en: http://m.tn.com.ar/politica/si-se-respeta-la-eleccion-del-pueblo-venezolano-no-se-pedira-la-clausula-democratica-aseguro-la_640406

[5] Luego del pago completo de la deuda al FMI en el año 2005, el gobierno argentino se negó a las auditorias obligatorias anuales de aquel organismo. El argumento era la independencia y soberanía como Estado y el rechazo a las directrices del organismo al cual ya no se le debía nada.

[6] Según palabras de Susana Malcorra: disponible en: http://m.tn.com.ar/politica/si-se-respeta-la-eleccion-del-pueblo-venezolano-no-se-pedira-la-clausula-democratica-aseguro-la_640406

[7] Cabe resaltar que el Ministerio de Economía cambió su nombre a Ministerio de Finanzas y Hacienda, un nombre de trascendencia histórica, propia de la era oligárquica argentina liberal. Un indicio claro en cuanto al rumbo que se quiere transitar.

[8] Disponible en: http://www.infobae.com/2015/12/04/1774439-alfonso-prat-gay-presento-lineamientos-del-plan-economico-al-tesoro-eeuu

[9] Disponible en: http://tn.com.ar/politica/macri-sobre-los-fondos-buitre-aunque-nos-disguste-hay-que-cumplir-el-fallo-judicial_519825

[10] Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1702716-mauricio-macri-ahora-hay-que-ir-sentarse-en-lo-del-juez-griesa-y-hacer-lo-que-diga

[11] Disponible en: http://www.ambito.com/noticia.asp?id=819030

[12] De Balze, Felipe; “La política exterior de los gobiernos Kirchner (2003-2009)”

[13] Disponible en: http://www.perfil.com/politica/El-rey-Juan-Carlos-de-Espana-asistira-a-la-asuncion-de-Macri-20151130-0068.html

[14] Disponible en: http://www.infonews.com/nota/192761/las-contradicciones-de-macri-sobre-malvinas

[15] Véase: Escudé, Carlos; REALISMO PERIFERICO – UNA FILOSOFIA DE POLTICA EXTERIOR PARA ESTADOS DEBILES, Universidad del CEMA, Buenos Aires, 2009.

[16] Disponible en: http://www.telam.com.ar/notas/201510/124486-reino-unido-malvinas-macri-the-telegraph.html

[17] De Balze, Felipe, Óp. Cit.

[18] Uno de los reclamos de Mauricio Macri a Dilma Rousseff fue la aplicación de la claúsula democrática del Mercosur a Venezuela.

[19] Disponible en: http://www.perfil.com/politica/Tras-el-triunfo-de-la-oposicion-Malcorra-descarto-la-clausula-democratica-a-Venezuela—20151207-0006.html

[20] Tras la derrota del chavismo en las elecciones generales de Venezuela, la Canciller argentina Malcorra desdijo a Macri: “Nada indica que haya una razón para la aplicación de la cláusula democrática”. Disponible en:

[21] Disponible en: http://www.espanol.rfi.fr/americas/20151205-macri-esta-totalmente-equivocado-sobre-la-clausula-democratica-de-mercosur-dice-co

[22] Disponible en: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151123_elecciones_argentina_macri_impacto_regional_vs

[23] Disponible en: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151123_elecciones_argentina_macri_impacto_regional_vs

[24] Disponible en: http://www.perfil.com/politica/Macri-se-reunio-con-Bachelet-y-quiere-vincular-al-Mercosur-con-la-Alianza-del-Pacifico-20151204-0045.html

[25] Disponible en: http://www.perfil.com/politica/Tras-el-triunfo-de-la-oposicion-Malcorra-descarto-la-clausula-democratica-a-Venezuela—20151207-0006.html

*Licenciado en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario, Investigador del CEIEP.

[Copyright © Todos los Derechos Reservados. Licencia bajo CC BY-ND-SA]

Por Martín Granovsky*

Una encuesta exhaustiva a la que se tuvo acceso revela una fuerte identificación latinoamericana y latinoamericanista y una naturalización del papel positivo de China como socio y amigo.

Las relaciones con Brasil, China, Uruguay y Chile son observadas como buenas o muy buenas por un 75 por ciento de los argentinos. Más de un 80 por ciento ve a Brasil como amigo o socio, lo mismo que a Uruguay y Venezuela. Con China la visión general sigue siendo positiva, aunque se invierta el orden: es considerado un poco más socio que amigo. Los Estados Unidos no son ni socios ni amigos y sólo el 25,8 por ciento considera que las relaciones con Washington son buenas o muy buenas.

Los datos figuran en el proyecto “Las Américas y el mundo”, una iniciativa del Centro de Investigación y Docencia Económicas de México que en la Argentina coordinaron Juan Tokatlian de la Universidad Torcuato Di Tella y Federico Merke de la San Andrés. La Argentina forma parte por primera vez del estudio que este año abarca, además, a México, Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y Chile. El trabajo de campo fue financiado por las fundaciones Konrad Adenauer y Vidanta y por la CAF y se realizó entre abril y junio de 2015 con 1030 entrevistas cara a cara en toda la Argentina.

Los Estados Unidos son valorados en cultura popular, como el cine y la música, la ciencia, la tecnología y la democracia, pero despiertan recelos por su presencia militar en el mundo. Al exhibir palabras sobre los sentimientos hacia los Estados Unidos, gana por lejos “desconfianza”. Convoca a un 60,7 por ciento frente a un 20,2 de “confianza”. La actuación de los Estados Unidos en América latina recibe mayor calificación negativa que positiva, lo mismo que la lucha contra el terrorismo mundial y la defensa de la democracia.

Casi un 60 por ciento pide prestar más atención a América latina. América del Norte no llega al 20. Además, el 52,9 por ciento opina que América latina está mejor que hace 10 años.

Si la Presidenta quisiera insistir en que el mundo está más complicado que hace 10 años le creerán, pero no le convendrá exagerar. El 14,8 piensa que el mundo está igual y un sorprendente 27,9 que está mejor, contra un mayoritario 54,9 que lo ve peor.

Cuando los encuestadores preguntaron por los 12 asuntos mundiales que afectan a la Argentina, así quedó la tabla de mayor a menor: narcotráfico y crimen internacional, las crisis económicas, el cambio climático, la violación de los derechos humanos y la desigualdad entre países ricos y pobres. Entre el 66 por ciento y el 51,5 cree que esos problemas afectan mucho al país. En narcotráfico, una mayoría del 52 por ciento está de acuerdo en cooperar con los países vecinos.

Daniel Scioli puede respirar tranquilo con su apuesta por quedar asociado a Luiz Inácio Lula da Silva o Evo Morales. En términos de identidad más del 50 por ciento se siente latinoamericano y más del 25 por ciento sudamericano. La categoría “ciudadano del mundo” identifica a poco más del 10 por ciento. El resto es residual.

La participación activa en los asuntos mundiales seduce nada menos que al 74,1 por ciento contra el 16,9 que quiere un país alejado de los temas planetarios. La idea de la influencia en comparación con diez años atrás es nítida. Para el 59,7 por ciento creció, para el 24,4 por ciento es menor para el 13,3 está igual. Es decir que el deseo coincide con la realidad.

¿De qué modo aumentar la influencia en el mundo? En ese orden, mediante la cultura, el comercio, la diplomacia y la ayuda a países en su desarrollo. Sólo hay acuerdo de un 31,4 por ciento para el uso del poder militar, un punto en que la suma de los que están muy en desacuerdo y algo en desacuerdo llega a un categórico 76,7 por ciento.

En calificación de cero a diez donde cero es muy malo y cinco ni bueno ni malo, la política exterior del Gobierno supera el cinco. La opinión sobre educación y economía es matizada y en seguridad el desempeño oficial no alcanza el cinco.

La interesante idea del nuevo líder del laborismo británico Jeremy Corbyn o el ensayista Richard Gott de una administración compartida en las Malvinas no tendrá mucho respaldo. Al menos un 62,8 por ciento dice estar muy en desacuerdo (en total un 71,8 si se añade a quienes están algo en desacuerdo) con una soberanía compartida. Naturalmente preguntar por la administración no es lo mismo que consultar por la soberanía.

En ese mundo complicado, la pregunta acerca de cuál de los países genera más confianza para mantener la paz tiene un ganador neto. Dice que ninguno más del 35 por ciento. Pero es interesante el dato de que el segundo lugar, o sea el primero entre los países mencionados positivamente, lo ocupa China con casi el 20 por ciento, por arriba de Francia, los Estados Unidos, Rusia y Gran Bretaña.

La idea de la influencia argentina en comparación con diez años atrás es nítida. Para el 59,7 por ciento creció, para el 24,4 por ciento es menor para el 13,3 está igual.

Brasil es país número uno cuando se pregunta por confiabilidad para liderar América latina, aunque un 70 por ciento piensa que la Argentina debería balancear ese liderazgo con otros aliados o por sí sola. Chile, el menos confiable. El 60,3 por ciento no piensa en una Argentina potencia sino todo lo contrario: cree que hay que participar junto con los otros países de América latina sin pretender liderarlos.

Todos los consultados opinan bien de manera unánime sobre el papa Francisco. La Presidenta tiene más imagen positiva que negativa, lo mismo que Barack Obama y el ecuatoriano Rafael Correa y en menor medida el cubano Raúl Castro. El venezolano Nicolás Maduro, más negativa que positiva.

China y Alemania son países mayoritariamente bien considerados, junto con Brasil y Uruguay. Venezuela e Irán, mayoritariamente mal. Para la mayoría sería positivo que la economía china creciera hasta alcanzar a la norteamericana.

La democracia como forma de gobierno y el gobierno como responsable del bienestar general son conceptos compartidos por los argentinos.

Merecen mayor confianza la Iglesia (¿efecto Francisco?) y las personas en general que, por ejemplo, el Ejército y la policía. Tienen prestigio los organismos de derechos humanos, lo mismo que el sistema interamericano de derechos humanos, lo cual parece consistente con el 51,4 por ciento de acuerdo con que un argentino acusado de un crimen de lesa humanidad como la tortura sea juzgado por un tribunal internacionale incluso ocurre lo mismo con un funcionario o político argentino.

Los argentinos son personas cosmopolitas. El 63,4 por ciento cree bueno que en la Argentina se difundan ideas y costumbres de otros países. Está mal solo para un 14,1.

A primera vista los extranjeros son un problema. Preguntados sobre el número de inmigrantes, la respuesta es “demasiados” para el 53 por ciento. El 31,1 por ciento opina que es el número adecuado. Hay un 32 por ciento que se manifiesta muy en desacuerdo con la idea de invitar a vivir aquí a extranjeros poco calificados, cifra de rechazo que baja al 10,2 por ciento si se consulta por los altamente calificados.

Sin embargo el prejuicio se atenúa cuando los extranjeros ya entraron y la convivencia es un hecho. Un total del 53,5 opina muy bien o bien de los bolivianos, un 50,8 de los paraguayos y un 66,3 de los uruguayos. Los chinos tienen una valoración positiva menor, con el 46,5. El resto del porcentaje no representa sobre todo a los que piensan mal sino a los que no tienen una opinión ni buena ni mala.

El lugar de la Argentina

A nivel internacional, ¿cree usted que la Argentina tiene más o menos influencia que hace 10 años?

Fuente: Encuesta “Las Américas y el Mundo”.

La relación con EE.UU.

De las siguientes palabras, ¿cuál describe mejor sus sentimientos hacia EE. UU.?

Fuente: Encuesta “Las Américas y el Mundo”.

Cuestión de identidad

¿Qué se siente usted más?

*Periodista, Licenciado en Historia (UBA)
[Las Américas y el Mundo]

Por Federico Kucher*

El economista afirma que el poder económico se desplaza a China, lo que potencia las posibilidad de desarrollo a América latina.

“La región tiene una oportunidad histórica para romper con subordinación de las potencias. Los trabajadores tienen que asumir el liderazgo de la transformación, porque las burguesías no van a ser las que conduzcan el cambio”, afirmó el economista brasileño Theotonio Dos Santos, en el panel de cierre del primer congreso de Pensamiento Económico Latinoamericano. El investigador, que recibió en el evento un homenaje a la trayectoria, en la cual se destacó el desarrollo de la Teoría de la Dependencia, afirmó que Estados Unidos está perdiendo la capacidad de ejercer hegemonía, lo que posibilitó el renacer de los gobiernos populares en América latina. Mencionó que los polos de poder económico se desplazan hacia economías emergentes como China, lo que abre una puerta clave para que Latinoamérica pueda desarrollarse. A su vez, aseguró que las tensiones económicas que muestra Brasil se deben a las manipulaciones de funcionarios que operan a favor del sistema financiero, al tiempo que destacó que la Argentina tuvo el coraje de enfrentarse al poder económico en la disputa contra los fondos buitres.

“El elemento novedoso de los últimos años es que se avanzó en emplear el Estado para generar cambios a favor de los sectores populares. Es un proceso difundido en toda Latinoamérica con amplio apoyo de la población”, indicó. Agregó que esto fue posible por las modificaciones en el orden de poder económico y político a nivel mundial. “La hegemonía de Estados Unidos empieza a desgastarse, en un mundo en el que las contradicciones en los modos de producción capitalista se hacen más fuertes y la obsesión por el enriquecimiento deja de ser viable como mecanismo para desarrollar las fuerzas productivas. La erosión de la capacidad de control de Estados Unidos, que fue acrecentándose en las últimas décadas, fue lo que permitió el surgimiento de los gobiernos populares en la región. Ahora América latina atraviesa una oportunidad histórica para continuar avanzando con los procesos de transformación de la última década.”

Dos Santos detalló que “el crecimiento de los pasivos de Norteamérica fue un elemento central a partir de los ochenta para explicar la pérdida de poder del Imperio”. Apuntó que Estados Unidos aceptó vivir del trabajo del resto del mundo, por lo que tiene una situación de fuertísimo déficit cubierto con deudas. “Dejaron de ser los grandes acreedores del planeta para convertirse en los grandes deudores. Desde el punto de vista marxista esto muestra una disminución para imponer el control y una menor capacidad para plantear condiciones. Estados Unidos tiene una limitación para actuar porque cualquier cosa que hace incrementa el déficit y acelera la pérdida de poder para imponerle condiciones al resto del mundo”, precisó.

El rebalanceo de la producción económica a nivel global fue otro punto central en la exposición del investigador para explicar la debilidad de Estados Unidos. “El cambio en la correlación de fuerzas puede verse en quiénes son hoy las grandes economías del mundo (medidas en función del PBI con paridad de poder adquisitivo): China, Estados Unidos, India, Japón, Alemania, Rusia, Brasil, Indonesia, Reino Unido y Francia. Esto muestra que se alteraron los poderes relativos, donde aparecen economías emergentes entre los principales puestos de la lista, lo que décadas atrás era impensado”, marcó. Los Brics, apuntó, aproximan cada vez más su fuerza económica en relación con la de los desarrollados, en tanto que mencionó que la situación también puede verse a nivel de empresas: de las diez firmas más grandes del mundo, cinco son chinas y tres de Norteamérica. En este punto aparece otra situación novedosa, puesto que la mitad de las principales compañías del planeta son estatales, marcando un cambio notable respecto de quién gestiona los procesos productivos.

“La correlación de las fuerzas económicas a nivel mundial está alterándose en forma muy acelerada”, subrayó el investigador, cuyos textos fueron de lectura obligada para los militantes populares de la región en la década del setenta. Indicó que China da el ejemplo más concreto. “La competitividad del gigante asiático, a diferencia de lo que comúnmente se piensa, no tiene nada que ver con su mano de obra barata. China compite por tener tecnología de punta.” Destacó a modo de ejemplo que de la participación de investigadores en el mundo, el país asiático pasó de explicar del 7 al 20 por ciento en los últimos años, en tanto que generó el doble de ingenieros que Estados Unidos. “Los recursos que se destinan para la investigación son colosales. Entre 2002 y 2007, China subió en un 78 por ciento su número de investigadores dedicados a actividades de innovación”, agregó. A su vez, la demanda de energía del mercado interno chino ya superó a la de Norteamérica. “Lo cierto es que no hay ningún dato que muestre que la economía China va a bajar y que Estados Unidos va a subir, sino todo lo contrario”, agregó.

Dos Santos afirmó que las tendencias del mundo hacen que América latina no pueda asumir la postura de que no hay oportunidades concretas para romper la subordinación con las potencias. Por caso, dijo que la creación del Banco del los Brics es un instrumento clave. “La institución tiene más recursos que el propio Fondo Monetario Internacional. Lo importante es ver que se hace con esos fondos”, precisó.

Al finalizar la presentación, Dos Santos dialogó con Federico Kucher.

–¿Cómo se explica la recesión en Brasil?

–Ante un escenario de menor holgura externa hubo una reacción precipitada de la política económica. La respuesta de subir la tasa de interés provocó una situación grave. Llevó a la economía a un escenario de recesión y afectó muy fuerte el prestigio de la presidenta Dilma Rousseff, que había alcanzado niveles de aprobación de más del 70 por ciento. Estas decisiones estuvieron influenciadas en parte por errores groseros de previsión. Por caso, se supuso que Estados Unidos iba a aumentar su tasa de interés de referencia (generando mayores presiones por salida de capitales). Pero esto se trata de un mito. Hace cuatro años que dicen que la van subir pero nunca la incrementan. Entonces se convierte en una ficción que se creó para fomentar un clima de miedo en los países emergentes. La propia prensa brasileña promocionó la idea de una gran recuperación de los Estados Unidos, que con suerte alcanzará un crecimiento de 2 por ciento. Y, por otro lado, alarmó sobre la baja de la expansión China, que paso del 8 al 7 por ciento. La verdad que crecer al 7 por ciento es mucho. Presentarlo como un problema grave parece ridículo. Lo que en realidad es grave es que se usaron estos argumentos para tomar la decisión de subir la tasa de interés brasileña. La recesión, por lo tanto, se ligó a una política que supuso cosas que no existieron. Las amenazas armaron el escenario para recurrir a medidas de austeridad que causaron inflación, caída de la actividad y tensiones para el PT.

–¿Cuál fue el rol de los funcionarios en las medidas de ajuste?

–Dilma, en una situación de debilidad en materia de apoyos políticos, colocó al frente del Ministerio de Economía a un empleado del sistema financiero, que defiende los intereses de ese sector. El gobierno hizo esto como si fuera lo correcto. Así, la explicación de las medidas que toma Brasil no se asocian a la teoría económica sino a funcionarios que responden a los negocios del sistema financiero. Es una crisis generada por los propios gobernantes y los intereses del poder económico. Lograron hacer creer que en Brasil existía una dificultad de exceso de demanda, que no se podía seguir aumentando el consumo de los sectores populares y que había que subir la tasa de interés. Pero cómo un país donde todavía existen millones viviendo en la pobreza va a tener exceso de demanda.

–¿Cómo ve la actitud de la Argentina frente a los intereses financieros?

–Argentina tuvo una política corajuda contra el poder económico. Se mantuvo firme ante las presiones de la prensa mundial en el caso de los fondos buitres, que en un primer momento fueron realmente fuertes pese a que los buitres son unos ladroncitos de cuarta categoría que nadie respeta a nivel global. Las campañas de desprestigio contra el país para decir que no cumplía con los compromisos de deuda fueron escandalosas. Pero la realidad fue al revés. Los que tienen prestigio son los que luchan. En el caso argentino hubo un hecho de patriotismo al no ceder a presiones de los fondos especulativos. Es un coraje que no tuvo Brasil para enfrentar los negocios financieros.

*Periodista

[Página/12]

En una de las peores jornadas bursátiles de los últimos tiempos, los bonos dolarizados se hundieron casi 10% y el índice Merval cayó un 6% a 9.654,08 puntos debido al impacto que generó una nueva normativa de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que obliga a los fondos comunes de inversión a valuar sus tenencias en títulos públicos al tipo de cambio oficial.

Además, influyó en las fuertes caídas la incertidumbre sobre la economía brasileña, donde este martes el real superó los 4 por dólar, y la merma en el precio internacional del crudo.

También cobró relevancia una baja generalizada de los mercados del mundo ante el renovado temor sobre el crecimiento global – por débiles perspectivas de la economía china -, la incertidumbre sobre los planes de la Reserva Federal, y el impacto del escándalo de Volkswagen – cuyas acciones que desplomaron en dos días un 36,5% por la manipulación de emisiones contaminantes en vehículos con motor diesel.

Al comienzo de la jornada la caída del Merval fue mayor: la Bolsa llegó a caer 9,5%.

Consultada por ámbito.com, la especialista Giselle Colasurdo de la firma Bull Market dijo que las caídas registradas en la Bolsa y los bonos se debieron a que “los fondos de inversión desarmaron posiciones que están afectadas por la nueva normativa de la CNV, que les obliga a valuar los bonos en dólares al tipo de cambio oficial, y no al precio del ´contado con liqui`”.

Esta modificación disparó las ventas de activos ya que la diferencia entre la valuación oficial -de $ 9,39 por dólar- y el “CCL” – tipo de cambio que surge de la compra en el mercado local de un activo en pesos y su porterior liquidación en dólares en el exterior- rondaba casi un 50%.

En ese marco, el Discount en dólares ley argentina se derrumbó un 9,7%; el Bonar 2024, un 8,3%; el Bonar 2017, un 7,7%; y el Boden 2015, un 6,4%. A su vez, el riesgo país, que mide el JP Morgan, trepó 4,03% a 568 puntos básicos.

Por su parte, entre las acciones líderes, Petrobras se desplomó un 9,5% (llegó a caer más de 16%); Banco Macro, un 7,5%; Grupo Financiero Galicia, un 7,2%; YPF, un 6,6%; Banco Francés, un 5,9%; Tenaris, un 5,6%; Siderar, un 5,1%; Pampa Energía, un 4,8%; Aluar, un 4,1%; Edenor, un 3,8%; y Comercial del Plata, un 2,9%.

De este modo, el Merval acumula una pérdida del 10,6% en tres ruedas. El volumen total operado en acciones fue de $ 322 millones, mientras que el segmento de renta fija alcanzó los $ 4.384 millones.

“La resolución sorpresiva de la CNV es lo que explica que en lugar de caer 2 o 3% por el efecto de lo que ocurre en Brasil, la Bolsa se derrumbe un 6%”, comentó un operador.

A su turno, un analista de un banco privado de capital extranjero señaló que “el cambio es importante en lo contable, entonces para no registrar fuertes pérdidas a futuro, esos mismos inversores institucionales salen a vender sus posiciones (de bonos) y así se quita la presión (en búsqueda) de dólares”.

En tanto, Christian Reos, jefe de Research de Allaria Ledesma explicó a este medio que la medida de la CNV “es una norma puntual y transitoria que afecta sólo a los FCI”, por lo que, según su punto de vista, “en los próximos días la situación tenderá a normalizarse”.

La decisión de la CNV busca en el fondo desinflar el tipo de cambio implícito, que el lunes cerró a $ 14,15 y este martes se ubicaba en los $ 13,40, en momentos que el real brasileño tocó su mínimo histórico, lo que quita más poder a las exportaciones argentinas.

Sin embargo, para el titular de la CNV, Cristian Girard, “la medida no tiene nada que ver con alguna necesidad o no de vender títulos por parte de los FCI” y que “es simplemente una medida de registro contable que está apuntada a homogeneizar los criterios de valuación de los activos”.

En este sentido, Girard aseguró que se intenta “proteger a los ahorristas que invirtieron en los Fondos Comunes de Inversión de este tipo de oscilaciones contables” y que “lo que se está buscando es que sea mucho más estable la cotización de los cuotapartes (los inversores finales) de estos fondos para que no estén expuestos a una volatilidad o una inestabilidad que surja de los métodos de registración”.

 

[Ambito]

Real, la moneda de Brasil


Por Eliana Scialabba*

La séptima economía del mundo y la primera de América Latina se encuentra ahogada tanto por factores externos como internos: la caída del precio de las materias primas, las turbulencias en China y, sobre todo, el debilitamiento del Gobierno de la presidente Dilma Rousseff, cuya popularidad se derrumbó al ritmo de un gigantesco escándalo de corrupción en la estatal Petrobras, seguido de una disminución de su fuerza de apoyo en el Congreso.

Para completar el cuadro negativo, en medio de este escenario, el Gobierno presentó un presupuesto deficitario para 2016 por primera vez en su historia, lo que acercó al país a la posibilidad de perder el preciado grado de inversión.

En este complejo contexto, el miércoles el Comité de Política Monetaria (Copom) de Brasil decidió detener uno de los ciclos más agresivos de subas de tasas de interés a nivel mundial, a pesar de la creciente inflación que sufre la economía carioca.

Luego de que hace dos semanas se conociera que la primera economía de la región entró en recesión técnica, el Copom relajó el ajuste a una economía en caída libre, pese a que aún persisten los temores de alta inflación, en un contexto de severa crisis fiscal.

El fin de la suba de tasas de interés llega después de haberlas incrementado en 325 puntos básicos durante los últimos nueves meses, lo que llevó a la tasa de referencia, Selic, a un 14,25 %, el máximo valor desde agosto de 2006 y el nivel más alto entre las diez primeras economías del mundo.

La mayor recesión de la economía brasileña en 25 años ha llevado a un declive en el consumo, lo que en los próximos meses podría comenzar a moderar las presiones inflacionarias. No obstante, hasta mediados de agosto la inflación se incrementó un 9,57 % interanual, el mayor avance desde noviembre de 2003 y más del doble de la meta de inflación.

Esta situación (“estanflación”) generó un dilema a los integrantes del Copom: mantener las tasas de interés para no dañar más el nivel de actividad, a costa de soportar mayores precios, o continuar el alza para controlar la inflación -objetivo principal del Banco Central- y resentir más la alicaída economía.

Si bien el ente emisor momentáneamente se ha volcado hacia la primera opción, el creciente déficit fiscal sin resolver presiona y la fuerte depreciación del real (casi el 50 % desde que Dilma Rouseff ganó las elecciones en octubre del año pasado y más del 37 % en 2015), que esta semana superó la barrera simbólica de los 3,7 reales por dólar, el cual se ubica en el menor valor desde diciembre de 2002, podrían generar tensiones sobre los precios al alza, efecto inverso al esperado por la caída de la actividad.

En este escenario, con el fin de mantener las expectativas de inflación a raya, el Banco Central ha dado señales de que los precios siguen siendo su meta y admitió que será firme a la hora de evitar que la tasa de inflación se desvíe de la meta del Gobierno. En este sentido, la autoridad monetaria consideró que el mantenimiento de ese nivel de la tasa de interés de referencia, por un período suficientemente prolongado, es necesario para la convergencia de la inflación hacia la meta a finales de 2016.

La elevación de la tasa Selic se produce en un momento en el que el dólar se cotiza en su mayor valor desde 2002, los índices de desempleo brasileño aumentan y la crisis política entre el Ejecutivo y el Legislativo se agudiza, así como la desaceleración económica del país, que este año se prevé cerrar con una recesión de 2 %.

Tras varias modificaciones durante el presente año, el Gobierno espera cerrar este 2015 con una inflación superior al 9 % y lograr un 5,4 % en 2016, permitiendo el año próximo volver a la meta del Banco Central, la cual es del 4,5 % con un margen del 2 %.

No obstante, a pesar de los esfuerzos del Gobierno de controlar las variables económicas, en el contexto mencionado será fundamental lo que ocurra con el escenario político interno, y el desempeño de China y los emergentes. La mayor pérdida de confianza política, sumado a una posible guerra de monedas de las economías emergentes que compiten en el mercado financiero con Brasil, intensificaría la recesión y la inflación de la economía. Lo positivo, desde el punto de vista monetario, es que el Copom está dando muestras de hacer lo que se encuentre a su alcance, aun con un reducido margen de maniobra.

*Economista (UBA) especializada en Economías Latinoamericanas (CEPAL-NU) y Magíster en Economía Aplicada (UCA).

[Infobae]

Por Natasha Niebieskikwiat*

Las propuestas de los candidatos: Relaciones Exteriores. Macri y Massa están inquietos por el rumbo actual de la política exterior de Cristina Kirchner. Y dicen que intentarán revisar la situación si ganan. Daniel Scioli elogia a todos y no descarta ninguna alianza.

“¿Y por qué no con todos?”, suelen responder los referentes en política exterior de los tres principales candidatos a Presidente cuando Clarín los provoca con la pregunta de si “China y Rusia o Estados Unidos y Europa”.

La política exterior ocupa un lugar secundario en esta campaña. Pero el alineamiento de Cristina Kirchner a China y Rusia, con escasas o nulas condiciones, despierta inquietud en los equipos de Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa. Los tres buscarán revisar la situación y acercarse a Estados Unidos y Europa si llegan a ser gobierno.

En diálogo con los equipos de los candidatos, encontré más coincidencias que diferencias. Así ya lo reflejaba hace meses un documento presentado en el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales por el llamado Grupo de Consenso. “En ejercicio del multilateralismo” hay que trabajar “para fortalecer nuestras tradicionales relaciones con Europa y Estados Unidos”, firmaron referentes y diplomáticos de Cambiemos (macristas y radicales), del massismo y también del sciolismo. “Debemos privilegiar la integración regional y generar la mayor cantidad de alianzas con países del mundo”, plantearon.

En el sciolismo fueron más esquivos a definiciones concretas ante las consultas. Uno de sus referentes enumeró la lista de prioridades: “Brasil y la región, China, Rusia, India, Estados Unidos, Europa”. Entre quienes asesoran o están vinculados a los aspectos internacionales de Daniel Scioli están Rafael Folonier, Jorge Telerman, Gustavo Marangoni, Mario Blejer, Mariano Caucino, y hasta Karina Rabolini, quien hace unos meses tuvo su foto propia con el ex presidente Bill Clinton. Scioli quiere mantener alianzas con China y Rusia pero preparan para él charlas en las universidades de Harvard y Georgetown. Ni Néstor ni Cristina Kirchner hicieron visitas oficiales a la Casa Blanca, y tampoco tuvieron visita oficial aquí de un presidente de EE.UU.

“Una política exterior exitosa es aquella que contribuye al crecimiento y desarrollo del país. Argentina necesita terminar con la pobreza y la postergación de muchas regiones de nuestro país. Para ello es importante poder capitalizar las oportunidades comerciales y de inversión que nos ofrecen países como Rusia y China”, advierte Fulvio Pompeo, referente internacional de Macri, con quien trabajan Diego Guelar, Rogelio Pfirter y Marcelo Elizondo.

También el equipo de Ernesto Sanz hace aportes, por ejemplo con Jesús Rodríguez, y una fuerte presencia en la Cancillería. “Cuando decimos equilibrar los vínculos con el mundo, estamos diciendo justamente que tenemos que tener una diplomacia activa para mejorar las relaciones con aquellos países que se han visto deterioradas en los últimos años, como por ejemplo Estados Unidos o algunos países europeos”, señaló Pompeo. Después de una carta que le mandó al embajador chino criticando los acuerdos con Beijing, Macri hoy no suelta prenda de qué haría con la obra pública ni con las centrales nucleares que financiarán aquí rusos y chinos.

A Massa lo asesoran en todos estos temas, Sebastián Velesquen, los ex vicecancilleres Roberto García Moritán, Andrés Cisneros -a quien anda buscando el sciolismo-, y Martín Redrado. El grupo coincide en que el Mercosur es el primer lugar de Argentina, pero que, para construir más, primero hay que reconstruir a nivel interno.

“Con China estamos vinculados muy fuertemente para bien o para mal. Tenemos un gran déficit en el intercambio pero aun así es un mercado irremplazable para la soja”, señaló a este diario Maurico Claverí coordinador de Política Exterior en la consultora Abeceb. Continuó: “Argentina consigue el financiamiento en China que no logra el mercado internacional”.

Pero este escenario se ha complejizado con las turbulencias chinas, la devaluación del yuan, que ya impacta en las alicaídas reservas argentinas, y la baja de los precios de los commodities. “Ahora nos toca a nosotros dar un salto de calidad e incorporar valor agregado y conocimiento a nuestras producciones exportables”, coinciden sciolistas, macristas y maristas.

Ningún candidato arriesga ya posicionamiento alguno, pero se sabe que todos son conscientes de que la negociación con los fondos buitre también está en medio de la relación con Estados Unidos.

*Periodista, especializada en Relaciones y Negociaciones Internacionales, miembro de FOPEA.