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Rusia, los árabes y la energía nuclear

12 de abril de 2017

¡Suecos a las armas! Por qué Suecia restablece el servicio militar obligatorio

Por Jorge Jaef

El restablecimiento del servicio militar obligatorio en Suecia, escribe un capítulo más de la escalada que tiene por escenario a Europa del Este, situación que cada vez parece más difícil de desactivar.

Desde hace ya un mes, el gobierno sueco anunció su propuesta para reactivar el servicio militar obligatorio. Las causas profundas de esta decisión se hallan en la forma en que los Estados Unidos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y, consecuentemente, sus aliados en Europa del Este, perciben la situación de seguridad en la región. No es osado afirmar que la seguridad de Europa del Este, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en adelante, es el resultado de la interacción entre Rusia y sus vecinos. Esta situación se basa en una amplia gama de factores con grados variables de influencia.

Un breve racconto

En el año 1991 con el fin de la denominada “Guerra Fría”, Rusia, la república más importante de la Unión Soviética, emerge como una potencia decadente, económicamente inviable y muy atrasada. Conservaría el status de potencia regional en virtud de su relevancia territorial y demográfica, además de su influencia sobre la región de Eurasia. A través de diversos tratados, la ahora llamada Federación Rusa logró erigirse como la heredera de la personería jurídica internacional de la Unión de Repúblicas Socialistas, haciéndose cargo de “lo bueno” de ello -como el asiento permanente en el Consejo de Seguridad y la capacidad nuclear-,y también de “lo malo” -las deudas contraídas.

La nueva Rusia logró asegurarse un rol preponderante en la seguridad de la región consolidándose como tutora de las ex repúblicas y sus zonas de influencia, siendo la encargada, entre otras cosas, del despliegue de fuerzas militares para la prevención y desactivación de conflictos que originaba el nuevo mapa europeo post desmembramiento de la URSS. Asimismo, conformó un esquema de integración económica que vino a suceder los vínculos al interior de la Unión y un esquema de seguridad que la unía a los demás Estados de reciente independencia.

Boris Yeltsin y Bill Clinton en los años de acercamiento ruso-americano

El presidente ruso y promotor de la disolución de la URSS fue Boris Yeltsin, quien a través de su política exterior “atlantista” acerca Rusia a los Estados Unidos, abriéndose a Occidente. Sin embargo, para el año 1998, la luna de miel ruso-americana llegó a su fin con la “crisis del vodka”. La crisis amenazó las finanzas rusas catalizando el desmoronamiento de la economía nacional al darse una fuerte baja en el precio de los commodities internacionales en los que se basaba su economía. Este cataclismo económico orientó la mirada de los rusos hacia Estados Unidos en busca de culpables. El tradicional sentimiento anti-estadounidense, sumado al fracaso de la incorporación rusa a la economía capitalista mundial, dio lugar a un resurgimiento nacionalista que fue interpretado y personificado por el otrora agente de la KGB, y luego director de la Agencia Federal de Seguridad, Vladimir Putin. Éste, ganó en el año 2000 las elecciones a presidente, explotando su reputación como máximo referente de la victoria obtenida durante la Segunda Guerra de Chechenia (en 1999).

En los albores del nuevo milenio, la economía rusa empezó a mostrar señales de fortaleza. El incremento de los precios del petróleo, que caracteriza la década que va del 2000 al 2010, jugó un rol fundamental en la consolidación política de Putin. En 2004, fue sucedido por un hombre de los suyos, Dimitri Medvedev. Para el período 2004-2008, Putin ofició como Primer Ministro, para volver al cargo de Presidente al año siguiente, cargo que conserva hasta la actualidad tras una reelección consecutiva.

Los lineamientos de política exterior de Putin, han otorgado una creciente importancia a la dimensión de seguridad, lo que ha resultado, en una política mucho más asertiva hacia lo que en Rusia denominan el blyznheye zarubezhye o “vecindario cercano”, una zona natural de influencia de la potencia rusa que coincide con los países que formaban parte de la URSS. Al uso de la fuerza, se le a sumado el recurso de una serie de mecanismos de influencia que van desde el control y las presiones hacia los medios de comunicación de los países de su pretendida zona de influencia, hasta ataques informáticos sistemáticos y la corrupción de funcionarios de los gobiernos extranjeros.[1] Como consecuencia, la política exterior y de seguridad de la Federación Rusa constituye un fenómeno complejo y multidimensional.

En oposición a Rusia, Estados Unidos y la OTAN han desplegado una serie de medidas y presiones explícitas para disuadir y mantener al país euroasiático bajo control. El despliegue de tropas; la continuidad de la implementación del escudo antimisiles sin el ofrecimiento de garantías a los rusos;[2] el envío de armas a Ucrania; el desarrollo de bases militares y diversas rondas de sanciones contra el gobierno y ciudadanos rusos, son sólo algunas de las medidas adoptadas por Washington y la OTAN.

En los últimos diez años, la paz se ha tornado cada vez más frágil alcanzando situaciones de quiebre. Así ocurrió en la Guerra ruso-georgiana de 2008 y la anexión de Crimea de 2014. Es en este marco que resulta interesante considerar la reactivación del servicio militar obligatorio en Suecia, no como un hecho aislado, basado simplemente en el temor sueco a la mayor asertividad de la política exterior rusa, sino como parte de un dilema de seguridad, que viene gestándose hace ya más de diez años. El servicio militar obligatorio sueco, dista mucho de ser un factor decisivo para la dinámica actual de la seguridad europea. Sin embargo, debe reconocerse el valor simbólico de que un país como Suecia haya elegido el curso de acción mencionado.

Un análisis de las dinámicas de seguridad de Europa del Este, requiere un desarrollo mayor que el que permite el presente artículo. No obstante, lo dicho hasta aquí permite comprender la compleja trama del escenario de seguridad y el rol que Rusia y la OTAN han jugado en tanto fuerzas estabilizadoras y desestabilizadoras a la vez, al mismo tiempo que dota de sentido la política sueca y el consenso existente en el país en torno a la vuelta al servicio militar obligatorio. La situación de seguridad en la región se ha tornado más frágil y los Estados recurren a estrategias más agresivas para salvaguardar su propia integridad.

Un dilema de seguridad en Europa del Este

Un “dilema de seguridad” tiene lugar cuando un Estado, en su afán de robustecer su propia seguridad, acaba debilitándola al forzar una reacción por parte del país del que buscaba protegerse.[3] Un ejemplo de esto sería que la compra de armamentos por parte del país “A”, lleva como resultado la compra de armamentos al país “B” a modo reacción contra el primero. El dilema se basa en que la búsqueda de mayor seguridad por parte de un Estado, acaba llevándolo a una situación más peligrosa que la original. A partir de este concepto, es fácil imaginar la acción de algunos actores regionales y extra-regionales en Europa del Este, como factores de un dilema de seguridad.

El ministro de Defensa Peter Hultqvist; el Primer Ministro Stefan Löfven y el Jefe de las FFAA Sverker Göranson anuncian el reclutamiento obligatorio en Suecia

La iniciativa sueca de incorporar 4.000 reclutas a través del servicio militar obligatorio surge ante la consideración de que la situación de seguridad de su región se ha tornado más endeble. La declarada dificultad del gobierno sueco para cubrir las vacantes existentes en su fuerza a través del servicio voluntario -único esquema de incorporación a las fuerzas armadas desde la abolición de la conscripción obligatoria en 2010- parece tener más que ver con la gestación de un vecindario conflictivo que con otras explicaciones que se puedan ensayar. Funcionarios del gobierno sueco han aludido a un “deterioro del entorno de seguridad” para justificar la medida. La ausencia de una oposición fuerte ante la iniciativa[4] demuestra que el diagnóstico que hacen las distintas fuerzas políticas en Suecia es muy parecido.

La medida es impulsada en el marco de lo que ha sido presentado como la necesidad de los suecos de prepararse para situaciones de riesgo. A la realización de la “semana de la contingencia” se estará sumando la revisión de los antiguos refugios en las distintas ciudades suecas. El Ministro de Defensa del gobierno socialista de Suecia, Peter Hultqvist, explicó que, a su criterio, muchas cosas se han hecho mal desde el fin de la Guerra Fría y que los años posteriores a aquella significaron una desestimación apresurada de los peligros que podrían surgir en el futuro.[5] La medida en cuestión viene a suplir esa falta de previsión.

Según el Stockholm International Peace Research Institute,[6] el gasto militar sueco viene descendiendo en relación a su PBI desde el año 2001, habiendo alcanzado un mínimo de 1,1% en el año 2015. La Europa pacífica e institucionalizada, conllevó que todos los países europeos siguieran una trayectoria parecida tendiente a la baja del gasto militar. Empero, la complejización de las dinámicas de seguridad regionales parece anticipar un cambio en esta tendencia que, al margen de la inversión de los diferentes países, se está viendo plasmada en un mayor movimiento de tropas de la OTAN en el vecindario. Los 2000 soldados y 80 tanques que la OTAN ha comenzado a enviar  a Polonia y los países Bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), el envío de tropas a Noruega, los ejercicios militares en distintos puntos de la geografía continental, son sólo algunos indicadores de la incerteza que existe en cuanto a las intenciones rusas.

El proyecto de ley de defensa denominado “Política de Defensa de Suecia 2016-2020”, adoptado en junio del año 2015, sienta un compromiso multipartidario amplio que abarca a los partidos Social Democrático, Moderado, Verde, del Centro y Cristiano Demócrata. El consenso demuestra, por un lado, la percepción compartida de las amenazas y la explícita preocupación por el entorno de seguridad en la región. Por otro lado, manifiesta el compromiso con el robustecimiento de las capacidades de defensa de Suecia. El documento contempla, en primer lugar, un aumento del gasto militar que lo llevaría al 2,2% del PBI (el doble de la partida presupuestaria del año 2015); en segundo lugar, la mejora generalizada de las capacidades de las fuerzas armadas en todas sus dimensiones; en tercer lugar, el desarrollo de capacidades de ciber-defensa y, finalmente, la mejora del desarrollo de otras tareas vinculadas a la provisión de seguridad.[7]

El camino hacia adelante

Como se dijo anteriormente, la reactivación del servicio militar sueco tiene relevancia únicamente para ese país. No obstante, lo que este hecho indica es algo más grave. Las acciones de Estados Unidos y la OTAN en relación a Rusia, tanto como la mayor asertividad de la política exterior rusa, han originado una situación de incertidumbre política en la región. A esto se ha sumado la incapacidad (¿o falta de voluntad?) de los actores principales para generar confianza mutua con vistas a calmar los ánimos en el Este europeo. La única forma de asegurar la paz y estabilidad es la explicitación de los objetivos de seguridad de cada una de las partes. Si lo que se busca es evitar cualquier conflicto, debe reabrirse el diálogo entre Estados Unidos, Rusia, la OTAN y los diversos países afectados por las dinámicas de seguridad regional. La continuidad de los cursos de acción adoptados hasta el momento constituirá un fuerte obstáculo a la estabilidad y demostrará la existencia de objetivos que los Estados no apuntan a lograr a través del diálogo. El caso de Crimea es el ejemplo más claro. Pero como contrapartida, las diversas iniciativas de la OTAN han tenido poca consideración por los intereses rusos. Eventualmente, los conflictos se dirimirán de una forma u otra.

Un segundo punto a subrayar es el perjuicio que genera la retórica y anuncio del surgimiento de una “nueva Guerra Fría” en gestación. El período 1945-1991 y la confrontación Este-Oeste, tenían un componente ideológico fundamental. Eso ya no está presente, por lo que las opciones de los actores no vienen determinadas por la pertenencia a bloques rígidos que tienen la meta de destruirse mutuamente. Esto multiplica las opciones y alternativas para desanudar la escalada de tensión en la zona. Si los objetivos de la OTAN y Rusia son compatibles, entonces la solución pasará por generar un marco propicio para el diálogo y la implementación de medidas de confianza mutua, clarificando objetivos y medios, y estableciendo compromisos de hacer y no hacer. Si los objetivos no son compatibles, como podría ser para la OTAN terminar el cerco que el Kremlin denuncia contra Rusia, o para los rusos sostener una influencia hegemónica sobre los países de su vecindario cercano, la solución sólo puede darse a través de la confrontación y las presiones de distinto tipo.

Para los países de menor relevancia estratégica, de los cuales Suecia es uno junto con Noruega, los Bálticos y Ucrania, se tratará de acompañar el proceso e intentar sumar alternativas de solución. Mientras la desconfianza persista, las medidas como el alojamiento de tropas de la OTAN y la recepción de soldados y armas irán cobrando aún más relevancia y profundizando la sensación de inseguridad.

[1] Véase Bogomolov, A. y Lytvynenko, O (2012) “A Ghost in the Mirror: Russian Soft Power in Ukraine” Chatam House; y Grigas A. (2012) “Legacies, Coercion and Soft Power: Russian Influence in the Baltic States” Chatam House.

[2] Active-Layered Theatre Ballistic Missile Defense.

[3] Herz, J. (1950) “Idealist Internationalism and the Security Dilemma”, World Politics, Vol. 2, No. 2 (Jan., 1950), pp. 157-180, The Johns Hopkins University Press.

[4] Hinde, D. and Silberstein, D. (07/03/2017) “Sweden resumes draft to prepare for potential conflict with Russia” The Washington Times.

[5] Selsoe Sorensen, M. (02/03/2017) “Sweden reinstates conscription, with an eye on Russia”, New York Times.

[6] Stockholm International Peace Research Institute (2015) “Military expenditure by country as a share of GDP, 2002–2015”.

[7] Gobierno de Suecia (2015) Sweden’s Defence Policy 2016 to 2020.

[Copyright © Todos los Derechos Reservados. Licencia bajo CC BY-ND-SA]

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