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La era anti-élites

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21 de septiembre de 2016

Renho Murata: una mujer lidera al partido de la oposición en Japón

Por Agustina Lovera

De la ciega obediencia al hombre a impulsoras del cambio, las japonesas continúan su batalla por un espacio legal, político, económico y social recientemente conquistado, más allá de su papel secular como responsables de la transmisión de los valores tradicionales.[1]

En Japón la política sigue siendo un campo casi exclusivamente masculino. Las primeras elecciones generales del siglo XXI redujeron la presencia de mujeres en el Parlamento. De los 480 diputados electos, sólo 34 eran mujeres (una menos que en la legislatura anterior). De todas las electas, la más popular fue Makiko Tanaka, hija del ex primer ministro Takuei Tanaka. La dirigente japonesa fue la primera mujer en ocupar la cartera de Exteriores de su país durante la gestión de Junchiro Koizumi. Sin embargo, el ala más conservadora del gobernante Partido Liberal Democrático presionó a Kiuzumi para desplazarla y finalmente fue suspendida del partido tras acusaciones de corrupción. Una vez exculpada por la justicia, ganaría un escaño como independiente, actuando esta vez desde la oposición política.[2]

En julio del corriente año, la ex ministra de Defensa japonesa Yuriko Koike, se convirtió en la primera mujer gobernadora de Tokio. Koike, legisladora del Partido Liberal Democrático (PLD), se presentó sin el respaldo de su propia agrupación, derrotando con facilidad al ex ministro del Interior Hiroya Masuda, quién fuera respaldado por el PLD del primer ministro Shinzo Abe y su socio de coalición Komeito.

Ya en el mes de agosto, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, nombró a la política conservadora Tomomi Inada nueva ministra de Defensa, en el marco de una reestructuración de gobierno tras las elecciones de la Cámara Alta de julio. Inada pertenece a la derecha nipona y es conocida por visitar regularmente el polémico santuario de Yasukuni en honor a los 2.5 millones de japoneses muertos durante la Segunda Guerra Mundial, entre los que se encuentran ex criminales de guerra.

Siguiendo esta misma línea, el 15 de septiembre pasado la parlamentaria Renho Murata fue elegida líder del Partido Democrático de Japón, lo que la convierte en la primera mujer en liderar la oposición en un país marcado por una escasa presencia femenina en la política.

Ex modelo y periodista de 48 años, fue ministra entre 2010 y 2012, se impuso de manera arrolladora en la carrera por el liderazgo de la oposición (logró prácticamente el 60% de los votos) y desplazó así, al exministro de Asuntos Exteriores Seiji Maehara y al diputado Yuichiro Tamaki.

A penas 45, de los 475 escaños de la Cámara Baja nipona están ocupados por mujeres, lo que supone un 9,5% de representación femenina en la institución parlamentaria.

Renho llega en un momento en el cual el principal partido de la oposición enfrenta momentos complejos y ha logrado magros resultados en todas las elecciones celebradas luego de dejar el gobierno en 2012. De esta forma, el mayor reto de Murata es volver a posicionar al Partido Democrático en una nueva alternativa de gobierno ante el Partido Liberal Demócrata, del primer ministro Shinzo Abe.

“De aquí en adelante, seremos un gran partido de gobierno. Les pido a todos que trabajen conmigo para crear un partido que no critique sino que haga propuestas, para que un día nos convirtamos en la elección que haga Japón”, dijo Murata tras la votación[3].

Su elección se ve como un gran paso en el posicionamiento de la mujer en Japón, un país que siendo la tercera potencia económica mundial cuenta con tasas de participación femenina en política inferiores a estados como Botsuana, Liberia o Ghana. A penas 45, de los 475 escaños de la Cámara Baja nipona están ocupados por mujeres, lo que supone un 9,5% de representación femenina en la institución parlamentaria, según un estudio publicado por la Unión Interparlamentaria Internacional.

El Ejecutivo japonés -en el que sólo hay 3 ministras frente a 16 ministros- se comprometió a conseguir para 2020 que las mujeres ocupen el 30% de los altos puestos, aunque el propio primer ministro ha reconocido que será difícil lograr ese objetivo.[4]

La doble nacionalidad de Murata

El intento de Murata de reconstruir la credibilidad del partido ha tenido un comienzo agitado, ya que unas horas antes de que se confirmase su esperada victoria tuvo que reconocer ante el periodismo que seguía teniendo la nacionalidad taiwanesa, pese a que había asegurado con anterioridad que se había convertido en ciudadana japonesa en 1985, a los 17 años.

Murata debe sortear los prejuicios de su herencia taiwanesa. A pesar de haber nacido en Japón y ser hija de madre japonesa y de padre taiwanés, fue considerada ciudadana de Taiwán porque la ley japonesa sólo reconocía a hijos de padre japonés. Actualmente la legislación japonesa obliga a las personas con doble nacionalidad a elegir una u otra antes de cumplir los 22 años, aunquede no hacerlo no incurre en delito.

Es plausible que sus rivales saquen partido del revés sobre su doble nacionalidad. El periódico conservador Yomiuri Shimbun ha calificado la confusión de Murata sobre su nacionalidad como “(…) una situación lamentable”. A pesar de las promesas de Murata de renunciar a su nacionalidad taiwanesa, el periódico de mayor tirada japonesa editorializó que “está fuera de discusión que un diputado -que se supone que sirve a los intereses de la nación, también en los asuntos exteriores y de seguridad nacional- oculte su propia nacionalidad”[5].

El diario japonés expresa que algunos podrían cuestionar la lealtad de Murata a Japón, especialmente en asuntos de política exterior en los que el país está en desacuerdo con Taiwán. “Aunque Taiwán es un territorio amigo de Japón, está en conflicto con nuestra postura en algunos asuntos, como por ejemplo sus reivindicaciones de soberanía sobre las islas Senkaku”, señala la prensa japonesa. “Si Renho mantiene su nacionalidad taiwanesas, podría convertirse en objeto de sospechas indeseables respecto a sus relaciones con Taiwán”, sentencian. [6]

Es un momento notable para Japón, a pesar de estos conflictos internos no cabe duda que Murata fue recibida con gran aceptación ciudadana, con casi el 60% de los votos, y sumando un ascenso femenino más en un puesto de alto perfil en la política nipona, junto con la gobernadora de Tokio, Yukiro Koike; y la ministra de Defensa, Tomomi Inada. Si bien que dan muchos obstáculos por superar para que se reivindique el ascenso de la mujer en la alta política japonesa, hay que celebrar los ya logrados.

[1] HIGUERAS Georgina, “La revolución silenciosa de la mujer japonesa”, Política Exterior n°131, Septiembre-Octubre 2009.

[2] Ibídem.

[3] MCCURRY Justin, “Renho Murata, la primer mujer en liderar la oposición japonesa”, The guardian, 16 de septiembre de 2016.

[4] International Press digital, “Una mujer lidera por primera vez la oposición en Japón”, 15 de septiembre de 2016.

[5] Yomiuri Shimbun, “DP’s Renho confirms she still has Taiwan citizenship”, 13 de septiembre de 2016.

[6] Ibídem.

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