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30 de mayo de 2016

Refugiados y armas: el impacto de la guerra en Siria y sus consecuencias humanitarias

Por Nabih Yussef* y Jorge Jaef**

Desde hace al menos cinco años, Siria se encuentra envuelta en una crisis humanitaria sin precedentes desde la llegada del milenio. 5 millones de sirios desplazados de sus hogares escapando del terror. Se duplican los enfrentamientos armados y no se respeta ningún código de guerra entre los beligerantes: violaciones a las mujeres combatientes del Kurdistán, asesinatos masivos perpetrados por el Estado Islámico, y torturas a presos políticos en la capital de Damasco, entre un sinfín de violaciones a los Derechos Humanos de todos los bandos en conflicto.

En el escenario sirio confluye una guerra civil, atravesada por otra guerra de carácter internacional, que intensifica la contienda proveyendo un incesante ingreso de armas y hombres al conflicto. Así, al interior del territorio sirio el Gobierno de Bashar al-Assad y su partido Baaz (nacionalismo sirio), ataca a decenas de grupos guerrilleros, como el Ejército Libre Sirio; el Frente Revolucionario; el Movimiento Hazm; el Frente al-Nusra emparentado con al-Qaeda; y el sangriento Estado Islámico. A ellos se les suma la región separatista del Kurdistán sirio y sus Unidades de Protección Popular (YPG), contra el Gobierno de al-Assad pero también contra grupos terroristas.

La situación no da tregua cuando caídos los hombres en combate, Irán e Hezbollah (facción política de Líbano), se aprestan a desplazar sus tropas para renovar la apuesta. Los millones de dólares en recursos para la guerra que son usados en combate, son continuamente cargados por Rusia a favor del Gobierno de al-Assad. Mientras por otra parte, miles de kurdos de Turquía contrabandean armas y recursos para sostener a las Unidades de Protección en territorio árabe. Finalmente del otro lado, Turquía envia tropas y Qatar y Arabia Saudita inflan de capitales a los grupos rebeldes para neutralizar todo avance del Gobierno Baaz, de origen alauita (primos del chiísmo), grupo religioso enemigo de las casas reales suní en el Golfo Árabe.

Esta guerra civil e internacional presenta una serie de interrogantes al “mundo occidental”, producto de los impactos del desastre humanitario y el desplazamiento masivo de refugiados sirios ¿Hasta cuándo podrá soportar la comunidad internacional la venta inescrupulosa de armamentos hacia el conflicto sirio?, ¿cuál es el rol de Estados Unidos en el conflicto? y mejor aún, ¿cuál debería ser?, y finalmente ¿qué impactos tiene y tendrá la crisis de refugiados en el mundo y el rol de nuestra región? Algunos de estos interrogantes buscamos responder en este artículo.

Tropas turcas ingresan a territorio sirio

Tropas turcas ingresan a territorio sirio

Vendiendo al asesino

Los principales fabricantes de armas del mundo hoy hacen negocios en Siria. Las compañías de Estados Unidos dominan el mercado. Entre 2010 y 2014 la gran potencia norteamericana vendió armamento a Arabia Saudita por 90.000 millones de dólares. Armas que son en gran parte trianguladas para grupos que combaten al régimen de al-Assad en Siria.[1]

Rusia no se queda de manos cruzadas. El segundo mayor exportador de armamento en el mundo asiste tecnológica y militarmente al Gobierno sirio. Sólo en 2014, la empresa rusa Almaz-Antey de vehículos militares, cosechó 9.200 millones de dólares de utilidades. Cerca de Rusia sigue Francia. El país galo no hizo lugar al reclamo del Parlamento Europeo por embargar la venta de armamento a Arabia Saudita, y trasladó importantes flotas de aviones Rafaele a Riad, capital saudí. Para París, la industria de la defensa representa 160.000 empleos directos y 40.000 ligados a la exportación de material bélico. El sector es celosamente protegido por el socialismo francés, incluso al extremo de ser François Hollande el único presidente occidental en ser designado “invitado de honor” del Consejo de Cooperación del Golfo en 2015.[2] Lo que a las claras muestra, el interés estratégico de la administración francesa, por consolidar sus relaciones con las monarquías árabes. Compradores compulsivos y trianguladores formidables de armas a Siria.

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Este negocio millonario alcanzó 1,7 billones de dólares en 2014. Estados Unidos ocupa el primer lugar con el 32% del mercado mundial en 2011-2015; seguido por Rusia, 25,3 y Francia 5,6%. Solo en África del Norte la compra de armas convencionales ha crecido el doble, y dos tercios en Medio Oriente.[3] Un círculo de fuego que tiene como eje a Siria.

De lejos no se ve

En 2013, Obama consideró que la Guerra en Siria, era una “guerra civil de otro”.[4] Un Obama hipercrítico de la experiencia de Estados Unidos en Irak, lejos de aventurarse en Siria, observa desde lejos la situación en medio oriente.

Washington no ve claro los intereses de Estados Unidos en el conflicto sirio y sólo se limita a repeler al Estado Islámico privilegiando una estrategia de bombardeos selectivos con drones y sin el uso de marines de guerra.

El presidente demócrata es consciente del impacto que generan las producciones casi cinematográficas del Ejército Islámico, en la opinión pública norteamericana. La decapitación de periodistas norteamericanos en HD, provoca airadas expresiones de guerra en sectores de la prensa. Sin embargo, lejos de intervenir de lleno en el conflicto, ha buscado oponerse al grupo terrorista, buscando no legitimar con ello a Damasco. Una versión edulcorada de “bombas para la tribuna” que más que una estrategia concreta para Siria, se trata más bien de una estrategia doméstica para aquietar a la prensa local.

En la misma línea de desinterés se manifestó Donald Trump, en relación al caso sirio. Para el magnate republicano, Siria es un gasto inadmisible para las cuentas públicas. Del otro lado, Bernie Sanders se declara abiertamente “antiguerra” y Hillary Clinton, que votó a favor en la invasión a Irak, busca no provocar mayores definiciones sobre Siria inmersa en la campaña por la presidencia.

El desinterés de Washington por Siria es visto con antipatía por Francia, Arabia Saudita y Emiratos Árabes, pero también con asombro de Alemania y Rusia. Acostumbrados al intervencionismo norteamericano en un vasto número de conflictos armados, hoy Siria parece encontrar el equilibrio perfecto para no deponer las armas. Estados Unidos no desea participar de lleno en el conflicto y demanda de sus socios árabes en el Consejo de Cooperación del Golfo, que se hagan cargo de la securitización de la región prescindiendo del presupuesto de defensa del Pentágono. Mientas para algunos, el problema en medio oriente es un problema engendrado por Washington; para otros, es un problema que no puede ser solucionado sin participación de la Casa Blanca. Paradojas de un mundo esquizoide que se debate siempre entre la institucionalidad del sistema internacional y los pedidos irresponsables para que el gigante del norte se ocupe discrecionalmente de la suerte política de Estados menores.

El presidente Obama se refiere al caso sirio desde el Pentágono

El presidente Obama se refiere al caso sirio desde el Pentágono

 La figura del “refugiado”

De acuerdo a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, un refugiado es una persona que “debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de su país; o que (…) a causa de dichos temores no quiera regresar a él”[5]

De esta manera, se establece que el refugiado constituye una figura diferente a la del migrante, el cual toma una decisión voluntaria de trasladarse a otro país sin una causa apremiante y que justifique el deber de protección internacional. La clave para la distinción -siempre difícil de realizar- entre un migrante y un refugiado, es la protección o su ausencia, de la persona por parte del gobierno de su nacionalidad.

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Sin embargo, debe mencionarse también, que el otorgamiento del estatus de “refugiado” debe ser conferido a cada individuo previa solicitud de aquél. Asimismo, los Estados obligados por la Convención, a pesar del deber de otorgar asilo, pueden establecer medidas provisionales que le permitan condiciones que garanticen su propia seguridad, especialmente para confirmar que se trate efectivamente de refugiados. En otras palabras, a través del procedimiento de “protección temporal”, un Estado debe acoger a todas las personas que ingresen en su territorio solicitando asilo, por el plazo que tome determinar el estatus individual de cada persona. En contraposición, tanto en caso de refugio como de protección temporal, rige la obligación de los refugiados de respetar las leyes vigentes en el Estado receptor. Los Estados deben, en cualquier caso, conceder a los solicitantes de refugio el mismo trato que a los extranjeros en el territorio.

El eje del trato a los solicitantes de refugio es el deber de “non refoulement”, el cual prohíbe la expulsión o devolución de refugiados al país de origen, en los casos en que la incapacidad o falta de voluntad del Estado del refugiado, sea manifiesta. Esto, no obstante, no limita la capacidad de los Estados receptores de no otorgar el estatus de refugiados -y el trato derivado de este- a ciertos individuos, tras un procedimiento justo de evaluación. En este caso, el trato dispensado a los solicitantes que no adquirieran el estatus buscado, podrá ser equivalente al de cualquier otro migrante ilegal.

De donde vienen y a donde van

A lo largo de la historia, los países de origen de los flujos de refugiados han variado. Casi sin excepción, los flujos de refugiados se incrementan en ocasión de crisis graves que amenazan inminentemente la vida y seguridad de las personas en distintos lugares del mundo. Una de las más graves crisis de refugiados tuvo lugar durante la Primera Guerra Mundial. Las operaciones militares, generaron el desplazamiento de aproximadamente 1.000.000 de alemanes, 160.000 belgas, 500.000 serbios y unos 6.000.000 de rusos.[6] De allí en adelante, el surgimiento de nuevos focos de inestabilidad ha ido moldeando el mapa de los países que expulsan población en busca de refugio.

Desde el año 2011 en adelante, se ha venido consolidando tristemente Siria como principal país de origen en lo que a refugiados respecta. La situación que se vive allí es de una altísima peligrosidad para los civiles, consecuencia de la superposición de distintos conflictos entre facciones. De esta manera, la guerra civil e internacional desatada desde el año 2011 amenaza al país con su desmembramiento desde hace ya dos años. Lo que ha generado 5 millones de personas desplazadas de Siria en busca de refugio.

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Irak se ha constituido en un país relevante de “expulsión” de población desde que en el año 2003, fuera invadido por los Estados Unidos bajo el pretexto de la existencia de armamento de destrucción masiva en su territorio. Hoy, el norte de Irak se halla, además, amenazado en su región noroeste por el Estado Islámico.

A Siria e Irak, se suman otros países como Afganistán, que atraviesa una profunda puja entre la Security Assistance Force de la OTAN y los talibanes por el control del territorio; Sudán, país sumido en una guerra de facciones que derivó en la división de su territorio; Eritrea, que se halla en una situación de ausencia total de respeto de los Derechos Humanos; Nigeria, donde el peligro de muerte o secuestro es constante, ya sea por parte del gobierno o por las fuertes organizaciones criminales que allí operan; y finalmente Somalia, donde organizaciones criminales y el (des)gobierno acosan a la población a través de violaciones constantes de los Derechos Humanos.[7]

Se estima que desde el año 2000 hasta la fecha, el número de solicitantes de refugio alcanza los 23 millones de personas. Como es evidente, la correlación entre la inestabilidad política y la violencia tanto doméstica como internacional, constituye el elemento clave para comprender el tema en cuestión.

Pasaporte sirio de un refugiado yace tirado en el suelo

Pasaporte sirio de un refugiado yace tirado en el suelo

 Respuestas de Europa

Europa no es el único destino al cual se dirigen las poblaciones desplazadas por la violencia. De hecho, en el caso de Siria, son especialmente relevantes como receptores de refugiados países como el Líbano y Turquía. Sin embargo, Europa ha sido tomada por sorpresa por una crisis sin precedentes que ha llevado a más de 1.000.000 de solicitudes de refugio y el agolpamiento de centenares de personas en sus fronteras.

Los países principales por los que los refugiados buscan ingresar a Europa son Grecia, Italia, Bulgaria. Francia y España, sin embargo han perdido importancia relativa como receptores de refugiados. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), revela que en Turquía, el número de refugiados sirios asciende a 1.938.999, en el Líbano a 1.113.000 y en Jordania a 629.666. Esto demuestra que las (poco) más de 1.000.000 de solicitudes de refugio presentadas ante países europeos constituyen un esfuerzo de absorción inferior al que están llevando a cabo los pares asiáticos.

Las perspectivas para una respuesta favorable por parte de Europa son bajas y esto se debe a varias cuestiones, a saber: primero, la crisis económica que azota a la Unión Europea; en segundo lugar, la falta de criterios comunes entre los Estados europeos; la negativa de muchos países a asumir compromisos políticos frente a la cuestión de los refugiados; y finalmente, las dificultades de asimilación cultural que impacta sobre la opinión pública europea, desestimulando la colaboración de los gobiernos de la Unión. Estos factores han conspirado fuertemente contra la posibilidad de surgimiento de un plan de acción conjunto por parte de la Unión Europea. Asimismo, Antonio Guterres, representante de ACNUR, declaró que “(…) La desorganización y el sistema de asilo extremadamente disfuncional de Europa han contribuido a agravar la crisis de refugiados”.

Es precisamente por ello que los países han actuado de manera unilateral en el abordaje de la crisis, estableciendo por su propia cuenta “cuotas” de refugiados que estarían dispuestos a albergar. De esa manera, 98.783 personas han recibido asilo en Alemania, comprometida en principio a albergar un mínimo de 800.000 refugiados. Operación valuada estimativamente en 6.600 millones de euros.[8] Postura diametralmente opuesta a la de Hungría de Viktor Orbán, que ordenó el levantamiento de cercos y muros para prevenir el paso de los refugiados a través de su territorio.

Entre los Estados que han decidido alojar refugiados provenientes de Siria y otras partes es Suecia, que registra 64.685 refugiados recibidos hasta la fecha. Francia y el Reino Unido han establecido cuotas notablemente más bajas. Francois Hollande, por su parte, ha declarado que la ausencia de una política común europea va a acabar por condenar los esfuerzos al fracaso y que incluso podría conllevar el “colapso” de la zona Schengen.[9]

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La postura más proactiva ha sido sin dudas la alemana, que ha estado desarrollando propuestas para afrontar la crisis con un enfoque “solidario” y decidido. Las principales ideas que vienen trabajando Alemania y la conducción política de la Unión Europea, serían el establecimiento de cuotas de asilo mínimas obligatorias para los países miembros de al menos 160.000 personas por Estado. Además, la centralización bajo la órbita de la Unión Europea, de los controles y pasos fronterizos que separan a la Unión de los países no miembros.[10] Sin embargo, la oposición ha sido fuerte, especialmente entre los países de Europa central y del este, resaltando nuevamente el caso del Primer Ministro húngaro con la idea de llamar a un plebiscito popular para que la población se expida sobre la aceptación de las cuotas de migrantes y refugiados.[11]

Se evidencian importantes dificultades en un plan conjunto de abordaje de la crisis.[12] Si se tiene en cuenta que la colocación de 120.000 refugiados acordada por los miembros de la UE, aún no ha sido ejecutada, es difícil imaginar cómo Europa podrá aliviar la situación de más de 1.000.000 de nuevos refugiados a través de acciones concertadas a nivel institucional.

Impacto sobre Argentina y la región

Con diversa intensidad, los Estados latinoamericanos han activado diversos mecanismos para contribuir a hacer frente a la crisis de los refugiados. [13] A la fecha, Brasil ha recibido a más de 2.000 sirios solicitantes de asilo; la Argentina por otra parte, ha creado el “Programa Siria” bajo la órbita de la Cancillería lo que ha llevado el número de sirios a 233; Uruguay 42; Paraguay 23; Chile 10 y finalmente Venezuela ha expresado en voz de su presidente Nicolás Maduro el deseo de recibir “20.000 sirios” en Venezuela. [14]

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Además de la colaboración de los países de la región y sus esfuerzos individuales, se ha sumado una iniciativa de cooperación regional y colectiva plasmada en la “Declaración y Plan de Acción de Brasil” en la Reunión Ministerial Cartagena+30 de 2014.[15] Los representantes de decenas de países latinoamericanos[16] aprobaron la declaración titulada “Un Marco de Cooperación y Solidaridad Regional para Fortalecer la Protección Internacional de las Personas Refugiadas, Desplazadas y Apátridas en América Latina y el Caribe”. La misma establece la creación del programa “Asilo de calidad” para asegurar la agilidad de los procesos de determinación de elegibilidad para solicitantes de refugio; la conformación del programa “Fronteras solidarias y seguras” que favorecerá el traslado de migrantes en general y solicitantes de refugio, a través de las fronteras regionales; el desarrollo de cuatro programas para favorecer la inserción social y laboral de los eventuales refugiados;[17] y la constitución de tres programas complementarios[18] entre otras políticas regionales.

Si bien la preocupación regional por la cuestión de los solicitantes de refugio es relevante, la clave será que la misma se haga operativa y comporte compromisos reales por parte de los Estados. Quedará aún tiempo para analizar el impacto real de este acuerdo. Como así también el umbral de tolerancia de la comunidad internacional frente a la guerra en Siria.

*Analista internacional, Subdirector del Consejo de Estudios Interdisciplinarios Económicos y Políticos (CEIEP).

**Analista internacional, especialista en relaciones internacionales de la Unión Europea, investigador del CEIEP.

 

Bibliografía

[1] YUSSEF, Nabih, “Armas y terrorismo, el negocio del siglo XXI”, CEIEP, Rosario, abril, 2016.

[2] LEYMARIE, Philippe, “A la caza de los millones”, Editorial Le Monde Diplomatique, N°202, Buenos Aires, abril, 2016.

[3] Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), “Yearbook 2015: armaments, disarmament and international security”.

[4] BRÉVILLE, Benoît, “Las guerras de los otros”, Editorial Le Monde Diplomatique, N° 203, Buenos Aires, mayo, 2016.

[5] Estatuto de los Refugiados de 1951, de la Organización de Naciones Unidas.

[6] GATRELL, Peter, “Europe on the move: Refugees and World War One”, The British Library, United Kingdom.

[7] SEVILLA LORENZO, J; SÁNCHEZ, R. “Qué pasa en los países donde salen las personas que llegan a Europa”, El País, España, 26 de agosto, 2015.

[8] THE GUARDIAN, “Germany to spend extra €6bn to fund record influx of 800,000 refugees”, United Kingdom, 7 september, 2015.

[9] El espacio Schengen, fue constituido por un acuerdo homónimo en el marco de la Unión Europea, y constituye un área de libre circulación de personas, sin controles fronterizos nacionales. Se compone de 26 miembros, algunos de los cuales poseen cláusulas de exclusión. Además, existen Estados no miembros de la misma que se someten a las regulaciones derivadas del acuerdo.

[10] THE GUARDIAN, “Germany to push for compulsory EU quotas to tackle refugee crisis”, United Kingdom, 23 october, 2015.

[11] ZALAN, E, “Hungary to challenge EU on migrant quotas”, EUobserver, Brussels, Belgium, 18 november, 2015.

[12] GUTTERIDGE, Nick, “Another nail in EU’s coffin as member states REFUSE to accept migrants under quota system”, Express, United Kingdom, 5 november, 2015.

[13] NASSAU, J. “Nueve claves para entender por qué estalló ahora la crisis migratoria en Europa”, La Nación, Buenos Aires, 10 de septiembre, 2015.

[14] BBC en español, “Qué está haciendo América Latina por los refugiados sirios”, Reino Unido, 7 de septiembre, 2015.

[15] Reunión Ministerial Cartagena +30 (2014) “Un Marco de Cooperación y Solidaridad Regional para Fortalecer la Protección Internacional de las Personas Refugiadas, Desplazadas y Apátridas en América Latina y el Caribe.” ACNUR.

[16] Los países firmantes son Antigua y Barbuda, Argentina, las Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Islas Caimán, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Curazao, El Salvador, Ecuador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía, Surinam, Trinidad y Tobago, las Islas Turcas y Caicos, Uruguay y Venezuela.

[17] Son los programas: “Repatriación voluntaria”“Integración local”, “Reasentamiento solidario” “Movilidad laboral”.

[18] Los siguientes programas: “Observatorio de los Derechos Humanos para el desplazamiento”, “Prevención”, y finalmente “Transito digno y seguro”.

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