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La destitución de Dilma Rousseff y su impacto regional

Un golpe contra la democracia, no contra el Estado

8 de septiembre de 2016

Reacciones frente a la destitución de Dilma Roussef

Por Sofía Cerutti
El pasado 31 de agosto el mundo se enteraba que Dilma Roussef había sido destituída de su cargo. Los pronunciamientos de los presidentes y cancillerías de los países latinoamericanos no tardaron en llegar, quienes en su mayoría respondieron con dureza.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, declaró que en Brasil se había dado un “golpe de Estado parlamentario” y que por ello se había decidido congelar las relaciones políticas y diplomáticas con el grande sudamericano.

El presidente boliviano Evo Morales, condenó la destitución de Dilma Rousseff y coincidió con Maduro, entendiendo que allí se habría pergeñado un “golpe parlamentario contra la democracia brasileña”, al tiempo que le expresó a Dilma Roussef -a través de twitter- que “su lucha es la misma lucha que libran [los] pueblos en América latina y el mundo contra el poder económico de unos pocos”. Asimismo, instó a los países de la región a “rechazar estos golpes de Estado suaves ante el peligro de debilitación de la institucionalidad de la democracia, provocada por oposiciones incapaces de lograr los votos necesarios para formar un gobierno”.

Por otro lado, el embajador de Bolivia ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) sentenció “Aunque aún este Consejo no se haya dado por enterado, se ha dado un golpe de Estado parlamentario en el país más grande de Suramérica”, durante lo que fue el Consejo ordinario semanal que discurría sin hacer referencia a las noticias que ocupaban todas las portadas de diarios de la región.

Respecto a Ecuador, Rafael Correa calificó el hecho como “una apología del abuso y la traición” y afirmó que jamás cohonestaría con “estas prácticas que recuerdan a las horas más oscuras de América Latina”.

Luego de las definiciones políticas de Venezuela, Bolivia y Ecuador, se retiraron los embajadores como muestra de repudio a lo sucedido. Decisiones significativas que abren interrogantes sobre lo que depara el futuro en las relaciones bilaterales con Brasilia.

Reforzando el malestar de la región, el Gobierno cubano declaró que fue “un acto de desacato a la voluntad soberana del pueblo que la eligió”, mientras que el popular expresidente uruguayo José Mujica, cuestionó a los partidos opositores brasileños que “no aceptaron la derrota en las urnas”, y expresó su preocupación por la región entera que “queda malherida”.

Las repercusiones sobre Brasil también se hicieron notar del otro lado del mundo, cuando los eurodiputados de Podemos, Xabier Benito y Miguel Urbán, instaron a la Unión Europea a suspender sus relaciones comerciales y políticas con el Gobierno de Temer. Expresaron que la falta de legitimidad del Gobierno brasileño debería hacer reaccionar a la UE, si pretende defender la democracia”.

El Gobierno argentino, en disonancia con el resto, señaló que “respeta el proceso institucional que se está desarrollando y confía en que el desenlace consolide la solidez de la democracia brasileña”. Manteniendo así, la línea trazada desde el pasado mayo, cuando de inmediato a la suspensión de Dilma Roussef, el gobierno de Macri, reconoció a Michel Temer como nuevo mandatario. La semana pasada, la Canciller Susana Malcorra, afirmó que “(…) el Gobierno argentino continuará dialogando con las autoridades constituidas a fin de seguir avanzando con el proceso de integración bilateral y regional”.

Paraguay y Estados Unidos también se suman a la lista de los países que reconocen al Gobierno de Michel Temer. El canciller Eladio Loizaga manifestó que Paraguay respeta la decisión tomada por las “(…) instituciones democráticas brasileñas” y que van a buscar “(…) la profundización de [las] relaciones en todo sentido, económicas, comerciales y políticas”. Por otro lado, el portavoz estadounidense John Kirby dijo en una reunión con la prensa que las instituciones democráticas de Brasil habían actuado dentro del marco constitucional del país.

En este escenario de declaraciones y definiciones, pueden encontrarse algunas más imparciales. Colombia expresó su aprecio por Dilma Roussef, pero manifestó su voluntad de “(…) continuar trabajando con el gobierno constitucional del hermano país en beneficio de la región”. Representantes de Colombia hicieron hincapié en el principio de no intervención de los asuntos internos de otros Estados. En consonancia, Chile también se declaró respetuoso de los asuntos internos de otros Estados y aseguró que “(…) espera seguir construyendo renovados caminos de convergencia y fortalecimiento de la relación bilateral”.

Finalmente, en este difícil clima que sacude América Latina, también se escuchó la voz del Papá Francisco, quien durante la inauguración de la estatua de la Virgen de Aparecida en Brasil, invitó a rezar “(…) para que Ella siga custodiando todo el Brasil, todo el pueblo brasileño, en este momento triste”, aludiendo así a la dura situación política que atraviesa el país.

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