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Un golpe contra la democracia, no contra el Estado

¡Es la democracia, estúpido!

10 de septiembre de 2016

Michel Temer y el nuevo rumbo de Brasil

Por Antonella Pantanali

El jueves 31 de agosto de 2016, se hizo efectivo el nombramiento de Michel Temer como presidente de Brasil. De esta manera, el país se suma a la “ola conservadora” que atraviesa la vida política de América Latina.

La primera iniciativa del presidente interino fue rearmar el gabinete del Ejecutivo y el consiguiente nombramiento de sus ministros de Estado. Las designaciones en cartera, evidenciaron la relación estrecha de la política brasileña con los círculos de élite del país. Fieles a sus intereses, se muestran declaraciones controvertidas sobre el rol social asumido por el Estado frente a una sociedad fragmentada y desigual. Es así, que el ministro de Salud, Ricardo Barros, reconoció futuros recortes al financiamiento del sistema único de salud,[1] pese a estar protegido por la Constitución federal de 1988. Un sistema que responsabiliza al Estado por el acceso real a la salud.

En la misma tarde en que Dilma Rousseff era apartada del cargo, llegaba al Congreso brasileño el proyecto del presupuesto para el año 2017. El proyecto se inserta en un contexto regional de inestabilidad económica que impacta en el sector industrial brasileño con una caída del 7% de su producción. Al mismo tiempo, la crisis se agrava por el estancamiento del sector agropecuario y el aumento del desempleo. El nuevo equipo económico ha diseñado un paquete de medidas de austeridad que se acoplan al reciente panorama latinoamericano de revalorización de las teorías neoliberales.

En comparación con el presupuesto aprobado el año pasado, se puede percibir una reducción de casi 30%[2] en el financiamiento de programas sociales, entre los cuales se encuentra “Minha Casa, Minha vida”, uno de los mayores programas habitacionales elogiado por Naciones Unidas. Un programa por el cual se construyeron más de millón de medio de viviendas en la administración saliente.[3]

Otras de las víctimas de las futuras quitas presupuestarias sería el programa “Políticas para as mulheres: promoção da igualdade e enfrentamento à violência”. Un programa de protección de género y prevención de violencia doméstica.

El gobierno gestionó la eliminación del ministerio de Desenvolvimiento Agrario, que buscaba articular las necesidades del campesinado brasileño, junto con una reforma y reordenamiento agrario. Un duro golpe para los derechos de los trabajadores más vulnerables, ya que el ministerio concebía a la agricultura familiar como elemento central del abastecimiento de alimentos para las ciudades. El programa de “Reforma Agrária e Governança Fundiária”, garante en la distribución de tierras, también seria reducido a menos de la mitad.

El nuevo equipo económico ha diseñado un paquete de medidas de austeridad que se acoplan al reciente panorama latinoamericano de revalorización de las teorías neoliberales.

Si bien se aduce como principal justificativo la necesidad de equilibrar las cuentas públicas, en orden de mejorar el terreno económico para salir del proceso recesivo, el gobierno pide la autorización para aumentar el gasto estatal en otras áreas: la inversión militar y la política nuclear y espacial.[4]

De esta forma se deja en claro el posicionamiento ideológico que atraviesa a la gestión de Temer. Retomando postulados que sostienen que habrá de neutralizarse la intervención estatal, por innecesaria y perjudicial, y sobre todo porque supone sabotear las “libertades individuales” del empresariado local.  El gasto público, es decir, el gasto que hace el Estado, es reducido a mero “gasto”. Hecho que también se verifica en la reducción del personal administrativo estatal y los funcionarios públicos federales. Se deja de lado el concepto del Estado como redistribuidor de renta hacia los sectores más vulnerables de la sociedad. Concepto que había sido puesto en marcha, aunque con ciertas limitaciones, como acción política durante las gestiones de Lula da Silva y Rousseff. Los primeros pasos de la política económica de Temer, dan cuenta de un proyecto político, que de improvisado tiene muy poco.

Michel Temer llega a la casa presidencial

Con el objeto de estabilizar las cuentas fiscales y aplacar la deuda estatal, una de las primeras propuestas de parte de Temer y su ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, es la venta de importantes activos estatales.[5] Además, se presentó en la cámara de Diputados, un proyecto de Ley de Tercerización Laboral, que permitiría a las empresas subcontratar “servicios” laborales. Como también, una reforma del sistema de pensiones, aumentando la edad jubilatoria de hombres y mujeres.

Estas medidas tienen una similitud importante con las políticas públicas aplicadas en la etapa neoliberal de la región, donde muchos países sudamericanos profundizaron un proceso de exclusión e invisibilización de grandes masas de la población, acompañado por un achicamiento del accionar del Estado hacia adentro. Lo que repercutió negativamente en la soberanía exterior de los países. En este sentido, no resulta extraño que se haya conformado un gabinete Ejecutivo exclusivamente de hombres blancos, en un país donde la diversidad social es mucho más amplia. Parece buscarse socavar años de lucha política para volver a instaurar un orden de principio del siglo, no solamente desde el plano social y la participación política, sino también desde las relaciones económicas de Brasil con el mundo.

En un contexto de ampliación de la globalización y de nuevas y más dinámicas tecnologías de la comunicación e información, Brasil, como paradigma de la región, se encamina hacia una lógica de mercado construida bajo la idea del viejo Estado gendarme liberal. Lo que contribuye de esta forma, a organizar nuevamente en el cono sur, un escenario de imposición de una ideología que se creía “desprendida” del interés nacional de los países de la región.

[1] “Ministro interino de saúde defende corte no SUS e revisao de direitos universais”, Sputnik News Brasil,  17 de mayo de 2016.

[2]COSTA, Breno, “Temer pede corte médio de 30% em programas sociais, mais verba para militares e agronegócio aumenta”, The Intercept-Brasil, 2 de septiembre de 2016.

[3] Instituto Lula, “Mi Casa, Mi Vida”.

[4] Costa, Breno, 2016, Op. Cit.

[5] Pignotti, Dario, “Un ajuste de Temer en un Brasil agitado”, Pagina/12, Buenos Aires, 23 de mayo de 2016.

[Copyright © Todos los Derechos Reservados. Licencia bajo CC BY-ND-SA]

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