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2 de junio de 2016

La cara oculta del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba

Por Rosario Santoro*

Después de intensas negociaciones secretas desde el año 2013, Cuba y Estados Unidos finalmente anunciaron el 17 de diciembre de 2014 el restablecimiento de las relaciones diplomáticas; y en julio del 2015, la apertura de embajadas.

Sin dudas, este restablecimiento de relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington, marca un desenlace sin precedentes, a más de cincuenta años de disputas y confrontaciones entre ambos países. Hecho histórico que contó con la intervención del Papa Francisco en las negociaciones bilaterales, resignificando el rol del Vaticano en asuntos de significancia global, al igual que Canadá como facilitador del diálogo.

Detrás del acuerdo

 ¿Cuáles fueron los verdaderos intereses detrás del acercamiento bilateral? En la Habana, la situación económica ha jugado sin dudas un rol protagónico. Luego de la transición entre Fidel Castro y su hermano Raúl Castro en 2008, la necesidad de reformas económicas ha marcado la agenda de la isla caribeña. Aunque sin renunciar a sus convicciones ideológicas, y fiel a sus valores y tradiciones, el acercamiento con Estados Unidos es de suma importancia para poner punto final al aislamiento cubano y repensar su economía.

En Washington, Barack Obama ha desarrollado un nuevo tipo de liderazgo norteamericano, desde una visión estratégica que apunta a dejar atrás una visión profundamente centrada en lo ideológico con el régimen cubano, y estrechar una vinculación bilateral desde una agenda más pragmática. Por otra parte, es bien conocida la motivación personal de Obama por dejar un legado significativo antes de finalizar su segundo mandato y retirarse de la Casa Blanca, lo que incidió en la vinculación internacional.

Sin embargo, lo vital y esencial aún permanece sin resolver, en palabras de Castro, “se ha dado un paso importante, pero queda lo esencial: el bloqueo”. Washington ha introducido importantes cambios en la relación, como la disminución de los límites al envío de remesas, la política que restringía viajes a la isla, como también el aumento del intercambio comercial. A pesar de las reformas, el avance dependerá en gran medida en torno al embargo, por lo que se torna imprescindible avanzar en este sentido.

Manifestantes cubanos exiliados con carteles repudian la reapertura de la embajada de Estados Unidos en La Habana

Manifestantes cubanos exiliados con carteles repudian la reapertura de la embajada de Estados Unidos en La Habana

En 2015, el actual presidente norteamericano se ha pronunciado en su discurso al Estado de la Unión a favor de derogar el embargo, una tarea que solo podrá ser resuelta por el congreso. Las discrepancias al interior de ambas cámaras son muy marcadas. De un lado, el ala dura de republicanos y exiliados cubanos se manifiestan en contra de levantar el bloqueo y de cualquier flexibilización hacia la isla; del otro, demócratas y un sector de republicano más moderado, se pronuncian a favor.

En el discurso Obama se ha señalado que el bloqueo demostró ser completamente inútil, reconociendo el error y la necesidad de mirar al futuro aprendiendo de los errores del pasado.

Este reconocimiento por parte del presidente, acompañado por las reformas y la voluntad de mejorar las relaciones, puede verse desde el punto de vista cubano como un triunfo, al mismo tiempo que revaloriza la imagen y el prestigio del Estado Cubano. Es importante resaltar y recordar que un punto clave para destrabar las negociaciones fue quitar a Cuba de la lista de los países patrocinadores del terrorismo. Lo cual dañaba su prestigio internacional.

Faltará tiempo para evaluar si la permanencia del bloqueo seguirá siendo utilizada por Washington como una herramienta de presión en las negociaciones o si se avanzará en su derogación definitiva que permita una apertura profunda en la economía cubana.

El restablecimiento de las relaciones de Estados Unidos con Cuba tuvo implicancias en el escenario regional. En el apoyo que ha recibido la isla caribeña por parte de la región, terminando con su aislamiento institucional evidenciado en el levantamiento de la suspensión en la “Organización de Estados Americanos” (OEA) en 2009. En otro orden de las cosas, el impacto de una gran crisis política y económica en Venezuela, representará un enorme desafío para Cuba, por ser no solo un aliado estratégico, sino un gran benefactor de la economía venezolana. Provocando que la isla replantease sus alternativas y vínculos tanto regionales como globales.

No es posible dejar de mencionar otro de los grandes desafíos para las relaciones cubano-norteamericanas: sumado al bloqueo existente, aparecen desafíos como el cierre de la cárcel en la Bahía de Guantánamo y la devolución del territorio ocupado en el cual se encuentra dicha base naval. Dos obstáculos significativos para la consolidación de relaciones de entendimiento entre ambos países en el corto y mediano plazo.

Conferencia de prensa de los presidentes Barak Obama y Raúl Castro

Conferencia de prensa de los presidentes Barak Obama y Raúl Castro

Aunque movidos por intereses diversos y plagados de desconfianzas mutuas, Estados Unidos y Cuba han demostrado voluntad y firmeza en recomponer sus relaciones diplomáticas. La visita del presidente norteamericano a Cuba, en marzo del corriente año, ha marcado un hito en la historia de relaciones entre ambos países y ha representado un símbolo en este sentido.

Los desafíos por delante son muchos, pero estamos en condiciones de afirmar, que el estancamiento y la confrontación forman por ahora, parte del pasado y el restablecimiento de relaciones diplomáticas ha marcado el inicio de un nuevo capítulo del que, aún quedan muchas páginas por escribir.

*Investigadora colaboradora del Consejo de Estudios Interdisciplinarios Económicos y Políticos

[Copyright © Todos los Derechos Reservados. Licencia bajo CC BY-ND-SA]

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