MENU

Más de 500 años de sometimiento

El ascenso de Donald Trump en el análisis de...

25 de octubre de 2016

Genocidio armenio y terrorismo internacional, en la mirada de Khatchik Derghougassian

Por Nabih Yussef

Doctor de Relaciones Internacionales de la University of Miami y Profesor de la Universidad de San Andrés, Khatchik Derghougassian analiza la lucha de la diáspora armenia en la búsqueda de reparación histórica, los desafíos de pensar al terrorismo actual; como también, aporta su visión sobre el debate público por la intervención de las FFAA en la seguridad interior. Politólogo de origen armenio, emigró en 1987 a la Argentina y desde entonces participa activamente en la comunidad académica nacional como especialista en seguridad, proliferación de armas y estudios sobre la Guerra Fría.

-¿Por qué Argentina reconoce el genocidio armenio? ¿Cuánto influyó la diáspora de armenios en ese reconocimiento?

-Yo creo que la pregunta debe ser por qué Argentina no reconocía al genocidio armenio. El concepto de la diáspora viene a ser utilizado a raíz del genocidio, de la dispersión de los armenios y la sovietización del país. El objetivo de la diáspora fue la preservación de la identidad con la expectativa de conseguir justicia y regresar a Armenia. En general todas las diásporas piensan de esta forma, con una madre patria real o imaginaria. A diferencia del holocausto, en el genocidio armenio, cuando el plan de aniquilación de los armenios se puso en práctica en la primera guerra mundial, el crimen fue caracterizado jurídicamente como “crimen contra la humanidad” porque la palabra “genocidio” no existía. Sobre la base de esta caracterización se lleva a cabo en 1919, un juicio en Estambul (Turquía) contra los perpetradores del crimen sin su presencia porque habían huido. Sin embargo el juicio no se concreta porque ocurre el levantamiento político de Mustafa Kemal Atatürk y en su proyecto de construir una identidad turca laica y moderna, terminó por oficializar una política de silenciamiento del genocidio. En otras palabras, el crimen contra la humanidad fue el crimen olvidado. Con ello colaboró la política bolchevique de la ex Unión Soviética, que era aliada de la Turquía kemalista en la guerra contra los occidentales y después los intereses de las grandes potencias que querían una Turquía neutra para frenar la expansión soviética. Después de la Segunda Guerra Mundial, en el contexto de la Guerra Fría, cuando Turquía ingresa a la OTAN, el olvido se oficializa internacionalmente. En otras palabras, todo el mundo sabía que había ocurrido un genocidio pero nadie lo decía públicamente para no enojar a los turcos. Mientras tanto en 1944, Raphael Lemkin acuña el concepto de genocidio y en 1948 tenemos la Convención sobre genocidio. En este ínterin, hay un proceso de recambio generacional en las comunidades armenias en Medio Oriente, y a partir de mediados de los 60’s, cuando asume el liderazgo la tercera generación de los sobrevivientes, una generación acomodada, que va a las universidades, que aprende del mundo, la pregunta es: ¿y el genocidio de los armenios?, acá empiezan las manifestaciones que piden por la justicia por el genocidio, incluso durante la Armenia soviética. En 1973 la ONU prepara un informe sobre el genocidio en el mundo y por presión del representante turco, el genocidio en Armenia no aparece. ¡Era el crimen perfecto, no tuvo lugar, no existió! Contra esto hubo un fuerte activismo de la diáspora con movilizaciones políticas para sacar del olvido al genocidio. Es aquí donde Turquía empieza una diplomacia de la negación, empezaba a decirles a los países que no veía con agrado la pronunciación a favor del genocidio.

Lea también “Refugiados y armas: el impacto de la guerra en Siria y sus consecuencias humanitarias” por Nabih Yussef y Jorge Jaef

-¿Cuál fue la reacción de los países ante el genocidio?

-Hasta 1986 ningún presidente se atrevió a utilizar la palabra genocidio públicamente. Sin embargo, en Uruguay existía una ley de 1965 que mencionaba el genocidio de los armenios e iba un paso más adelante, donde se pronunciaban a favor de la restitución de territorios usurpadas por los turcos. Sin embargo sobrevino la dictadura, vino el olvido y todo acabó.

Es en el 86’ que François Mitterrand menciona abiertamente la palabra genocidio; en el 87’ lo hace Raúl Alfonsín, la reacción turca fue fenomenal. Además, se conoció que la Cancillería argentina estaba en contra del pronunciamiento de la palabra genocidio por parte de Alfonsín. Es en este período donde se abre un proceso importante. El parlamento europeo saca una ley donde condiciona el ingreso de Turquía al reconocimiento del genocidio armenio. Este proceso lleva a poner en la agenda el crimen olvidado. Ahora bien ¿qué significa reconocer? En el caso de Argentina es un reconocimiento del Poder Ejecutivo; una ley del Poder Legislativo; y en el Poder Judicial, un juicio en 2011 que inicia una familia armenia y que exige al Estado argentino pedir a Turquía explicaciones por el genocidio. Ahora bien, aún existen países que no reconocen el genocidio: Estados Unidos dice de todo menos la palabra genocidio porque le genera problemas. Cada vez que hay una ley a punto de salir en el Congreso, hay un veto presidencial. La reparación no se trata únicamente de devolver las tierras, sino que se trata de una reconciliación entre ambos pueblos, porque el crimen que se olvida es un crimen que se repite. ¡Hoy en día hay académicos turcos que hablan del genocidio, ya no hay tabúes! En algún momento nos sentaremos sobre la mesa de negociación, ya no para discutir sobre el genocidio sino cómo vamos a reparar sus consecuencias.

Lea también “Armas y terrorismo, el negocio del siglo XXI” por Nabih Yussef

-Hay muchos pueblos que no tienen Estado o discuten su composición actual, y su lucha política es rápidamente categorizada como “terrorista” por las principales potencias. Es el caso de Chechenia, el Kurdistán o Palestina. ¿Por qué sucede esto?

-Porque hay una gran construcción social que se impuso en el concepto de terrorismo, con un mal entendimiento sobre éste. El terrorismo es una lucha violenta que apuesta al impacto psicológico de sus golpes. Si se quiere considerar una organización terrorista a una organización política que en su momento recurrió a la violencia política, ahí cae prácticamente todo el mundo. Todos los países que hoy luchan contra el terrorismo, incluyendo Estados Unidos y Francia, en algún momento recurrieron a la violencia política. No es el terrorismo el problema central, sino las condiciones internacionales que hacen que el terrorismo sea un medio eficaz para el alcance mediático de sus proyectos, entonces hay una gran politización de los usos del terrorismo. Pero hay que tener cuidado, porque terrorismo para unos, es lucha política de libertad para otros. Esto no quiere decir que uno justifique el Estado islámico o la barbarie que sucede en Medio Oriente.

-El gobierno argentino a través del ministerio de Seguridad, apareció en varias oportunidades hablando de “maras” en el país e incluso de “células terroristas”, como abonando el terreno para discutir la intervención de las Fuerzas Armadas en la seguridad pública. ¿Cuál es tu mirada sobre este escenario?

-Involucrar a las Fuerzas Armadas en la seguridad pública es un retroceso. En ningún país ha dado buenos resultados, y estoy incluyendo en esto a México. Los resultados han sido muy polémicos. En el caso de Argentina, hay una fuerte resistencia de la sociedad civil. Ahora bien, buscar excusas y generar confusión para involucrar a las Fuerzas Armadas no es la solución. O hablar de terrorismo pensando en una alianza con Estados Unidos, es innecesario. No hace falta confundir para recurrir a nuevas leyes con nuevas formas de intervención, pero sin involucrar a las Fuerzas Armadas. Porque esto además tergiversa la función de las Fuerzas Armadas, que debe entrenarse y prepararse para tener una visión estratégica: estamos hablando de un país tremendamente grande, con muchos recursos naturales y espacios vacíos. Porque aunque estamos en una zona de paz, eso no quiere decir que no existe un rol para las Fuerzas Armadas en la defensa del país, y con ello no quiero hacer una invitación a una política exterior militarizada. Pero debemos evitar confundir y “ser atractivos” hablando de terrorismo. Debemos evitar la tentación de fomentar una opinión pública que esté a favor de la intervención de las Fuerzas Armadas, pensando que ésta es la solución de los problemas. Lo cual no quiere decir que no debamos buscar una solución firme a los problemas.

Tags: , , ,