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27 de septiembre de 2016

Donald Trump y Hillary Clinton se midieron en el primer debate

Por Nabih Yussef

En la Universidad de Hofsra, el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton, midieron fuerzas en lo que fue el primer debate presidencial de cara a las elecciones. Sarcástico, enérgico e invasivo con su rival, Donald Trump gastó sus balas contra la trayectoria de Hillary Clinton con más de “30 años sin resolver los problemas de los americanos”. Clinton, sonriente, rígida pero con buen manejo de cámara, subió la apuesta acusando a su rival de no presentar sus declaraciones impositivas por tener “algo que esconder al pueblo americano”.

El primer debate presidencial giró sobre tres tópicos elegidos por el comité organizador: empleos, tensiones raciales y política exterior. El periodista afroestadounidense Lester Holt, moderó el debate, no sin mostrar tensiones con Donald Trump, al único que le dedicó incesantes repreguntas.

Empleo

El inicio del debate tuvo de apertura la temática sobre la pérdida de empleos en Estados Unidos. Trump se destacó por un discurso más armado y con propuestas tradicionales del republicanismo norteamericano: recorte en las trabas burocráticas para las empresas, baja de los impuestos “Hoy las empresas se van a México”, sostenía Trump; y fuertes críticas a los tratados de libre comercio firmados por los demócratas: “mientras Estados Unidos debe pagar un aproximado del 16%, cuando México nos vende a nosotros, no paga impuestos.”

Clinton no desdibujó su sonrisa mientras el magnate hablaba. Reconoció tener distintos puntos de vista sobre los tratados comerciales con la gestión Obama pero no dio claridad sobre si aprobaría o no, la Asociación Transpacífica de Cooperación Económica o TPP por sus siglas en inglés. Un acuerdo de libre comercio entre el NAFTA y el Sudeste asiático.

Clinton escapó de la temática y recomendó su libro de campaña, al tiempo que hizo alusión a nociones vagas, abogando por “un crecimiento justo y sostenible”. Según la candidata, analistas determinaron que su “plan económico” crearía 10 millones de empleos y el plan de Trump, haría perder 3.5 millones de empleos, sin explicar cómo.

Trump acusó a la demócrata de no tener plan, mientras autocalificó a su proyecto de desregulación impositiva, como el “más ambicioso desde Ronald Reagan”, uno de los emblemas del Partido Republicano. Hillary nuevamente escapó en confrontar al republicano sobre este área, y esta vez recomendó su sitio web. Trump invasivo exclamó “entren a la mía también.”

El fondo del debate es cómo repatriar montos incalculables de dinero que empresas norteamericanas poseen en el extranjero, para evadir la presión impositiva del gobierno federal. Donald Trump no innova en la materia y repite el estribillo republicano de la baja de impuestos, para que el sector privado estadounidense motorice nuevamente la inversión. Clinton, por su parte, se mantiene esquiva. Los demócratas saben que no es conveniente introducir en el debate, su política de presión fiscal.

Tensiones raciales

Consultados sobre los enfrentamientos entre policías y afronorteamericanos, Clinton fue la primera en tomar la palabra. Con tono reflexivo, la candidata se notó más cómoda con el área temática. Enfatizó en reestablecer la confianza entra la comunidad y la policía, capacitar a las fuerzas de seguridad y criticó la legislación vigente sobre libre portación de armamento en la población civil, a la que calificó de “epidemia”.

Trump criticó a Clinton por “no usar” dos palabras: “ley y orden”. Al tiempo que vinculó los casos de violencia con la mala gestión demócrata: “En chicago casi cuatro mil personas resultaron muertas desde que Barak Obama tomó la presidencia.” Trump demandó fortaleza para combatir a las pandillas criminales que están indocumentadas y quitarles las armas, reteniendo a ciudadanos sospechosos. Lo que produjo la intervención del moderador, por considerar tales prácticas discriminatorias y anticonstitucionales. Trump replicó “hay que detener a las personas y registrarlas. Necesitamos más policías.”

Para Clinton, Trump refleja en sus mítines políticos “una imagen negativa de la comunidad negra” y se mostró en contra del “registro policial” al que definió como inconstitucional. La demócrata recuperó la defensa de Obama sobre los jóvenes negros y mostró las injusticias raciales del sistema penal. Obama fue el único presidente norteamericano en visitar una cárcel federal, en este caso de Oklahoma, y abogó por cambiar el patrón de crecimiento de la población negra en las cárceles, como de las prisiones por “narcomenudeo”. Un sistema carcelario que arroja 80 mil millones de dólares de presupuesto anual.

“Me parece que Donald me acaba de criticar por prepararme para este debate. Y sí, lo he hecho. ¿Y sabes para qué más me he preparado? Me he preparado para ser presidente” Hillary Clinton.

Hillary habló de “una segunda oportunidad” para jóvenes afroamericanos y recuperar a los jóvenes de las cárceles. En una misma línea, criticó el apoyo de Trump al lobby de armas, al que vinculó con la violencia callejera.

Un paréntesis importante fue nada menos que el certificado de nacimiento de Barak Obama. El presidente en funciones fue muchas veces acusado de no tener nacionalidad americana, sin embargo en 2011 presentó su acta de nacimiento fechada el 4 de agosto de 1961 en Honolulu, Hawái. Trump se arrogó ser quien presionó a Obama para que presentara los papeles y acusó a Clinton de haber presionado en un mismo sentido. Clinton se despegó y cargó contra Trump, alegando que las empresas del magnate, tuvieron denuncias por racismo en los 70’s.

Política Exterior

El debate giró entorno de la defensa y seguridad cibernética. Clinton tomó la palabra y clasificó en dos a los adversarios de los delitos informáticos: aquellos que lo hacen de manera independiente con miras económicas; y otros que provienen de organismos clandestinos vinculados a Rusia, “no permitiremos que otros Estados se enteren de nuestra información del sector privado o público”, sentenció.

Trump dijo estar orgulloso del apoyo de cientos de militares y oficiales de frontera que declararon públicamente el apoyo a su candidatura y culpó a Obama y la gestión de Clinton en política exterior, por dejar un vacío en medio oriente, para que se creara ISIS, “Ud. dice que los detendrá [a ISIS] y por su culpa se creó”. Para el republicano, la salida desprolija del ejército americano en Irak, dejó el vacío de poder para que el terrorismo islámico ganara territorio en medio oriente.

“ISIS se formó con Obama y Clinton en el poder” Donald Trump.

Clinton abogó por intensificar los ataques a ISIS con cooperación árabe y kurda. Como también, reconoció el importante rol de la diplomacia estadounidense, en desarticular el programa nuclear iraní “sin emitir ningún disparo”.

Para Trump, la gestión de Obama y Clinton en medio oriente fue “un desastre”. Como también, reprobó la falta de contribuciones económicas de Arabia Saudita, Corea del Sur y Japón en la seguridad regional. En contraposición, Clinton aseguró en el debate mantener los acuerdos internacionales vigentes a estos países, lamentando las palabras de Trump. ¿Lo que está detrás? millones de dólares y recursos humanos estadounidenses en el patrullaje de aguas internacionales para proteger a Arabia Saudita y su tráfico de petróleo, garantizar la seguridad externa de Japón que Washington le prohíbe emplear a Tokio, y el mantenimiento de tropas estadounidenses en la frontera norte de Corea del Sur. Una erogación económica y humana que malogra la eficiencia militar de Estados Unidos en otras zonas en conflicto y que el Partido Republicano quiere terminar.

El primer debate presidencial sacó chispas. Economía, Política exterior, tensión racial y violencia minaron el debate de argumentos cruzados entre ambos candidatos. El primer debate presidencial puede llegar a ser el más visto de la historia de los Estados Unidos, sin embargo, un tercio de la población aún se mantiene indecisa. Quedan nuevos rounds donde Trump y Clinton se verán las caras nuevamente, en lo que apuesta a ser un debate entre dos modelos de país distintos. Un modelo económico liberal con énfasis en el sector privado pero defendido por una alta política externa con hincapié en la seguridad internacional y la revisión de tratados comerciales vs. un modelo económico con una intervención moderada del Estado, que regule las empresas, su contribución impositiva y su impacto medioambiental, promovida por una política externa statusquista y “sin sorpresas”. El escenario se mantiene abierto…

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