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27 de junio de 2016

Tensiones entre Japón y China: heridas históricas que siguen abiertas

Por Agustina Lovera

La semana pasada el Gobierno nipón presentó una protesta formal ante el Ejecutivo de Pekín tras la aproximación de una fragata de la marina china a las disputadas islas Senkaku.

El vicecanciller nipón, Akitaka Saiki, convocó al embajador chino en Tokio, Cheng Yonghua, a quien le formuló la protesta y le expresó su preocupación por el acercamiento del navío chino a aguas japonesas, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores japonés.

El Ministro de Asuntos Exteriores japonés, Fumio Kishida, formuló su preocupación por la “escalada unilateral de las acciones de China” en aguas próximas a Japón, y advirtió que el país está “plenamente preparado para proteger su territorio por tierra, mar y aire”, y añadió que Japón “mantendrá un enfoque calmado para evitar que la situación actual escale aún más de forma innecesaria”.

La incursión del navío chino de reconocimiento militar en aguas niponas próximas a la pequeña isla de Kuchinoerabu (al sudoeste de Japón), tuvo lugar una semana después de la aproximación de otra fragata china a las islas Senkaku, cuya soberanía se disputan ambos países.

Fotografía tomada de la armada japones, del guardacostas chino cerca de las islas en disputa

Fotografía tomada de la armada japones, del guardacostas chino cerca de las islas en disputa

El destructor japonés Setogiri confirmó que una fragata de la marina china penetró en aguas contiguas a estos islotes y permaneció en la zona durante casi tres horas sin llegar a entrar en aguas territoriales japonesas, para recoger datos acerca de las maniobras navales conjuntas que realiza con Estados Unidos e India en un área cercada, según dijeron fuentes del Ejecutivo a la prensa.

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Tokio presentó una protesta formal ante China y llamó a consultas al embajador de Pekín en Japón por el incidente ocurrido, pero tras la segunda incursión se ha limitado a expresar su preocupación y pidió explicaciones al Ejecutivo en Pekín.

China, por su parte, defendió que durante lo acontecido cerca de Kuchinoerabu su navío realizó unos “ejercicios normales” durante los cuales hizo uso del “derecho de paso inocente” por la zona, amparado por las leyes internacionales, según dijo el portavoz de Exteriores.

El Ministerio de Defensa chino rechazó la protesta formal de Japón por la incursión de su fragata militar china cerca de las islas Senkaku y reiteró que ese archipiélago está bajo su soberanía, informó el diario oficial China Daily.

El origen de las tensiones

La génesis del conflicto son estos islotes despoblados o “terra nullis”, en términos de derecho internacional, ya que nunca fueron ocupados de modo permanente. Sim embargo poseen interés estratégico para ambos países.

Las ocho islas deshabitadas Senkaku (en japonés) o Diaoyu (en chino), están situadas en el borde de la plataforma continental de Asia en el Mar de la China Oriental. Con una superficie total de 7 kilómetros cuadrados, ubicadas al nordeste de Taiwán, este de China y sudoeste de Okinawa, la prefectura más septentrional de Japón.

Territorios japoneses en disputa, reconocidos por el Ministerio de Asuntos Externos japonés

Territorios en disputa reconocidos por el Ministerio de Asuntos Externos japonés. En el sur, las Islas Senkaku.

Su importancia radica en su posición estratégica debido a su proximidad a importantes rutas comerciales y porque, además de su riqueza en recursos pesqueros, podrían contener yacimientos petrolíferos.

Japón, administrador de facto de los islotes, afirma que estuvo inspeccionando las islas durante diez años y concluyó que estaban despobladas, por lo que en 1895 se erigió un identificador para establecer formalmente la soberanía del país del sol naciente sobre dichas islas, y así incorporarlas a su territorio.

A partir de ese momento, las islas Senkaku pasaron a formar parte de las islas Nansei Shoto, también conocidas como islas Ryukyu y que hoy en día constituyen la prefectura de Okinawa.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el país nipón renunció a sus reivindicaciones sobre la soberanía de varios territorios e islas, incluido Taiwán, según el Tratado de San Francisco de 1951. Pero de acuerdo con dicho tratado, las islas de Nansei Shoto pasaron a control estadounidense y fueron devueltas a Japón en 1971 bajo el acuerdo de reversión de Okinawa.

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Por su parte, China reivindica que las islas Diaoyu han sido parte de su territorio desde la antigüedad (ofrecidas por la emperatriz Cixi en 1893), constituyendo una importante reserva pesquera administrada por la provincia de Taiwán; y consideradas “territorio sagrado”. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino afirmó que esto es un hecho probado histórica y jurídicamente.

Japón adquirió Taiwán mediante el Tratado Shimonoseki de 1895, firmado tras la primera guerra sino-japonesa. Cuando fue devuelto por el Tratado de San Francisco, China dijo que las islas -como parte de Taiwán- también les deberían haber sido devueltas. Por lo que Taiwán por su parte también reclama esa soberanía.

Japón defiende que China no presentó objeciones al acuerdo firmado en San Francisco. Y añade que las autoridades chinas y taiwanesas comenzaron a mostrar su interés en los territorios, a partir del descubrimiento de yacimientos petrolíferos en la zona, en la década de los 70.

La escalada de las tensiones

Si bien las aguas cercanas a las islas han sido escenario de tensiones entre ambos países desde hace décadas, en abril de 2010 surgió una nueva disputa luego de que el gobernador de Tokyo, Shintaro Ishihara, declarase que utilizaría fondos públicos para comprar las islas a su entonces propietario.

Luego de este suceso las tensiones siguieron aumentando, lo que puso de relieve la actitud más agresiva que China ha adoptado en sus reclamos territoriales, a través de barcos patrulleros y pesqueros en la zona, para presionar a Japón y demostrar así su reclamo de soberanía sobre las islas.

El choque entre los dos países por la cuestión de las Senkaku deber ser interpretado también en su dimensión regional. Las islas, no son solamente un elemento central e irrenunciable de la soberanía de ambos países, sino que también son especialmente relevantes para los intereses geopolíticos de los Estados Unidos en la región de Asia Pacífico.

Ante la posibilidad de un conflicto entre Japón y China, la alianza de seguridad entre Tokyo y Washington es fundamental para la seguridad de ambos países. Para Japón, el paraguas nuclear norteamericano es la mejor seguridad para su territorio; para Estados Unidos, Japón, cuyo país alberga una de las más importantes bases militares en Asia Pacífico, continúa siendo la pieza fundamental en la que se basa su estrategia de seguridad en la zona.

El conflicto por las Senkaku/Diaoyu ha recrudecido en los últimos años, a raíz de que en septiembre de 2012 Japón nacionalizara el suelo de tres de ellas.

Tokio ha establecido una unidad de enlace para analizar la situación y reforzar la vigilancia de la zona así como la cooperación con las fuerzas armas estadounidenses presentes en Japón.

A pesar de todo esto, ningún elemento indica que en los próximos meses se vaya a producir un conflicto armado entre ambos países. Después de todo, la enorme interdependencia y complementariedad entre dos economías que se necesitan una de la otra para preservar la prosperidad tanto a nivel económico, como político y social en el área de Asia Pacífico, es la mejor garantía para que Japón y China estén obligados a entenderse.

[Copyright © Todos los Derechos Reservados. Licencia bajo CC BY-ND-SA]

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