MENU

Estado Islámico: origen, naturaleza e implicaciones regionales

La figura del Refugiado y la crisis humanitaria en...

22 de abril de 2016

Armas y terrorismo, el negocio del siglo XXI

Por Nabih Yussef

El primer mandatario de Estados Unidos, Barack Obama, llega a Riad capital de Arabia Saudita, para entrevistarse con el rey Salman bin Abdelaziz. El encuentro se da en el marco de la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), la OTAN de medio oriente.

Obama fue recibido en Riad por la cúpula principal del Estado, entre ellos el gobernador de la capital y príncipe Bandar bin Abdelaziz al Saud.

Se espera que la agenda que trate Obama y los miembros del CCG, esté vinculada a los conflictos que aún mantienen en vilo a Oriente Medio y la lucha contra el terrorismo. Al tiempo que Estados Unidos buscará reforzar el vínculo con las monarquías árabes respecto del crecimiento político de Irán. País considerado por Arabia Saudita, como la principal amenaza a sus intereses en la región.

El Rey Salman junto con el presidente norteamericano Barack Obama

El Rey Salman bin Abdelaziz junto con el presidente norteamericano Barack Obama

No hará falta termómetro alguno, para medir el clima tenso que se vivirá en la conferencia del CCG. Ella, estará inevitablemente marcada por diferencias significativas que mantiene la Casa Blanca con sus socios árabes. Es público el malestar del primer mandatario occidental, por la falta de compromiso económico de las petromonarquías en la lucha contra el terrorismo. En una reciente entrevista brindada por Obama, el presidente estadounidense calificó de “oportunistas” a sus aliados en oriente, por presionar a Estados Unidos para que se implique en conflictos que poco atienden a sus intereses.

Incluso el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest tuvo que reconocer ante la prensa, las diferencias significativas entre Washington y Riad por los fondos económicos para el sostenimiento de la compleja y costosa presencia militar combinada en la región.

¿Problema de plata?

Si el problema son los fondos para combatir al terrorismo en la región y ampliar la presencia militar de los Estados Unidos junto con sus aliados de oriente, estaríamos ante un escenario de tristes precedentes en la historia del siglo XXI: el crecimiento exponencial de una carrera armamentística como no se había vivido desde la Guerra Fría.

Desde el año 2014 hasta la fecha, se produjeron más rencillas armadas, combates y guerras que todo el grueso de la primera década del presente siglo. El correlato de esto fue el crecimiento exponencial del gasto militar, y un negocio privado que alcanzó los 1,7 billones de dólares, aumentando la provisión de armas en dos tercios en Medio Oriente y el sudeste asiático; y el doble, en África del norte y Europa del este, las “zonas rojas” del mapa mundial.[1]

De nada sirvieron los intentos del Parlamento Europeo por frenar las compras de armamento hacia Arabia Saudita. El gobierno francés dispuso el traslado de armamento pesado y tecnología militar de avanzada para cubrir las reservas árabes del régimen saudí.

Un primer análisis sobre los compradores compulsivos de “seguridad”, evidencia una fórmula macabra que combina a países “tercermundistas” con elevados niveles de pobreza, un gasto militar descomunal, y presencia (real o latente) de células terroristas en el mapa cercano. Terrorismo y armas sustenta una industria millonaria que es financiada principalmente por India, Arabia Saudita, China, Emiratos Árabes y Pakistán.

Principales países compradores de armamento convencional

Principales países compradores de armamento convencional

Si estos datos son cruzados con el Índice de Terrorismo del Institute for Economics and Peace;[2] como también, las percepciones de los principales gobiernos sobre las distintas facciones político-militares que amenazan al país, no caben dudas que la fórmula terrorismo y crecimiento del gasto militar van de la mano. En otras palabras, en nada han avanzado los países para acabar con un enemigo difuso, difícilmente detectable y abiertamente dañino para el control del territorio político. Lo único claramente perceptible es el crecimiento económico de los principales complejos militares, que lejos de la incertidumbre económica tas la crisis del 2008, saben que su negocio tiene un futuro promisorio.

[1] Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), “Yearbook 2015: armaments, disarmament and international security” www.sipri.org/yearbook.

[2] Institute for Economics and Peace, “Global Terrorism Index 2015”, http://economicsandpeace.org/

[Copyright © Todos los Derechos Reservados. Licencia bajo CC BY-ND-SA]

Tags: , , , , , ,